Cuatro cuerpos más fueron hallados entre los escombros del edificio que se desplomó la semana pasada en Florida, llevando el saldo de muertos a 16, la mayoría de éstos de origen latino, mientras la esperanza de encontrar sobrevivientes entre los aún 147 desaparecidos disminuía ayer, séptimo día de búsqueda.

Un bloque de 55 apartamentos frente al mar, parte del complejo Champlain Towers South ubicado en Surfside, cerca de Miami, se derrumbó la madrugada del jueves pasado en uno de los peores desastres urbanos en la historia de Estados Unidos.
Al menos 16 muertos fueron confirmados. Y el número de víctimas debería seguir aumentando.
Un venezolano y una uruguaya-venezolana fueron identificados entre el total de fallecidos de origen latino, a los que se suman Antonio y Gladys Lozano, un matrimonio de origen cubano de 83 y 79 años, Sergio Lozano, quien reside cerca de Champlain Towers y cenó con sus padres pocas horas antes del derrumbe.
Otra víctima identificada es Manuel LaFont, un hombre separado de 54 años y natural de Houston (Texas) al que le gustaba jugar al baloncesto con su hijo en un parque cercano y había viajado muchos años por América Latina como representante de una firma estadounidense.
El domingo fueron identificados Leon Oliwkowicz, de 80 años, Luis Bermúdez, de 26, Ana Ortiz, de 46, y Christina Beatriz Elvira, de 74.
Ana Ortiz y Luis Bermudez eran madre e hijo y provenían de Puerto Rico y Leon Oliwkowicz y Christina Beatriz Elvira eran un matrimonio venezolano, según informó la periodista Shirley Varnagy, amiga de la familia.
Hay al menos otros 29 latinoamericanos de los que todavía no se tienen noticias: nueve de Argentina, seis de Colombia, seis de Paraguay, cuatro de Venezuela, tres de Uruguay y uno de Chile.
“Como un terremoto”
El colapso parcial del edificio convocó a rescatistas y expertos de todo EEUU y también de Israel y México. El equipo de 15 expertos israelíes llegó el domingo.
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, visitará el lugar hoy con la primera dama Jill Biden para asegurarse de que los funcionarios estatales y locales tienen todo lo que necesitan para sus labores y para consolar a las familias de las víctimas.
Los residentes del bloque de apartamentos de Champlain Towers South que no se cayó contaron que se despertaron alrededor de la 1:30 del 24 de junio debido a un estruendo que sonó como truenos y sacudió sus habitaciones.
“Fue como un terremoto”, dijo Janette Agüero, quien escapó del piso 11 junto con su familia.
Los bomberos que llegaron momentos después de la caída ayudaron a evacuar a decenas de residentes y sacaron vivo a un adolescente de entre los escombros.
Pero desde entonces, nadie ha salido con vida de las ruinas, a pesar de la gran cantidad de socorristas que laboran con ayuda de grúas y perros rastreadores, en un calor sofocante y en medio de lluvias y tormentas eléctricas.
“Actualmente hay 210 personas trabajando en el sitio”, dijo la alcaldesa del condado de Miami-Dade, Daniella Levine Cava.
Los expertos analizan posibles fallas críticas preexistentes en la estructura de la torre de apartamentos. En abril, la presidenta de la asociación de copropietarios, Jean Wodnicki, había advertido a los residentes que su edificio sufría un “deterioro” creciente.
AFP-EFE
