“Tenían direcciones de trabajo, de vivienda, hasta el carnet (de las víctimas)”: el relato de una extrabajadora de la red de extorsión

Tras el allanamiento, realizado el miércoles a un edificio céntrico en la capital cruceña, este viernes se conocieron más detalles de cómo operaba una red de ciberextorsión internacional a la cabeza de ciudadanos extranjeros.

La red operaba bajo la fachada de un call center. En este punto, las personas implicadas captaban personas a las que les hacían creer en ofertas de trabajo con un sueldo básico más comisiones por unos cobros.

Captación de ‘trabajadores’

“Yo entré a Internet y vi la solicitud de trabajo. Yo agarré y fui con mi currículo al (edificio ubicado en el) segundo anillo y me aceptaron”, contó una exempleada del lugar.

La mujer relató a UNITEL que en el lugar, incluso, pasó por un proceso de entrevistas y de presentación de documentación para acceder al supuesto trabajo.

Al margen del papeleo para dar una impresión de empresa establecida, los supuestos empleadores pedían a las personas llevar su propia computadora y al menos un celular con espacio para dos tarjetas SIM. Los llamaban “herramienta de trabajo”.

“Si no (tenía la herramienta de trabajo), no podía entrar. Yo sí tenía mi herramienta de trabajo”, señaló la mujer.

“Yo iba a hacer llamadas a personas nacionales e internacionales”, contó. Según el testimonio, la mujer hacía llamadas a La Paz, Cochabamba y Beni, pero además se realizaban contactos telefónicos a personas en Paraguay, Ecuador, México y hasta personas hispanohablantes en Estados Unidos.

“Teníamos una base de datos, donde ellos nos decían que teníamos que llamar a esas personas y hacer lo que ellos nos decían. Ya lo veía medio raro”, relató la mujer quién terminó dejando el puesto debido a estas situaciones.

La mujer recordó que en el lugar, ciudadanos extranjeros era quienes estaban a cargo y dirigían grupos de 15 personas captadas para las llamadas telefónicas.

“Le dábamos una fecha límite para que ellos puedan depositar su deuda. Supuestamente una deuda si no iban a pasar a cobrar otras personas”, indicó la mujer a UNITEL y aseguró no conocer sobre las extorsiones que se hacían.

“Supuestamente tenían direcciones de su trabajo de su vivienda. Era como una base de datos que tenían todo de las personas, parientes, dirección trabajo. Todo, nombre completo, número de carnet”, indicó.

¿Y los cobros? Según la mujer, el dinero que se cobraba iba a “ahí mismo o si no, nos lo depositaban a nuestra cuenta personal del banco” y luego las personas tenían que transferir a la ‘empresa’.

”Es plata o es plomo, te estoy diciendo de pecho y de frente. Tome una buena decisión”, señala uno de los audios presentados por la Policía este viernes.

En los mensajes de textos hallados por la Policía se pueden leer: “Tú eliges si se molesta o no a tus contactos. El hecho de hacer caso omiso a los mensajes y llamadas se toma como una negativa de pago y se procede a mandar mensajes a tus contactos mencionando la cantidad que debes y que durante la mañana te hemos tratado de localizar, pero no quieres responder”.

En otro mensaje se lee: “Pague, pague, pague apúrese que el tiempo de la mafia es corta. Antes que ellos estén ahí”.

Hasta la tarde de este viernes, la Policía aprehendió a diez personas, entre ellas un ciudadano china, quien es apuntado como cabecilla de la organización. También se capturó a una joven de 19 años de edad, quien es acusada haber puesto el 50 por ciento del capital de la ‘red de ciberextorsión’.

La Policía indicó que la ‘empresa’ usaba mensualmente 240.000 bolivianos para pagar a los empleados. Aunque no marcaba ingresos a sus arcas.

¿De dónde apareció la red?

Según la información de la Policía, esta red de ciberextorsión operaba en Perú, pero en ese país se hizo un operativo y los implicados huyeron a Bolivia, desde donde comenzaron a operar desde diciembre del año pasado.


UNITEL

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