Una niña, de 12 años, era víctima de violación en su hogar, donde debería estar segura. Su agresor es su padrastro, de 22 años, quien ya fue aprehendido por violación a infante, niña, niño o adolescente, delito que se sanciona con privación de libertad de 20 a 25 años, y en caso de agravante la pena puede alcanzar los 30 años.

El director de la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (FELCV) de Cochabamba, Alfredo Saravia, informó que el hecho de violencia sexual infantil se descubrió el martes 21 de febrero.
Según las investigaciones, la madre y el padrastro de la víctima compartieron bebidas alcohólicas en la vivienda de una amistad. Horas más tarde, durante la madrugada, el hombre se retiró del lugar sin hacerle conocer a su concubina.
La mujer se percató de la ausencia de su pareja y decidió retornar a su domicilio, donde lo sorprendió agrediendo sexualmente de su hija. De inmediato, llamó a sus familiares para evitar que huya del lugar.
Luego, personal de la FELCV Alalay aprehendió al sindicado de violación. Asimismo, el certificado médico forense refiere que la víctima tiene desgarro de la membrana himeneal de data antigua, por lo que habría sido víctima de violación ya desde hace algún tiempo.
Saravia lamentó que la madre haya confiado el cuidado de su niña a su pareja. La mayoría de los casos de violación infantil se ha registrado en el hogar o espacios visitados con frecuencia, por lo que los agresores suelen ser padrastros, padres, primos, tíos u otros cercanos.
El artículo 308 bis del Código Penal dice: “Si el delito de violación fuere cometido contra una persona de uno u otro sexo menor de 14 años, será sancionado con privación de libertad de 20 a 25 años, así no haya uso de la fuerza o intimidación y se alegue consentimiento. En caso de que se evidenciare alguna de las agravantes dispuestas en el artículo 310 la pena alcanzará 30 años, sin derecho a indulto”.
Opinión
