El alcalde municipal de Tarija, Johnny Torres Terzo, confirmó su participación en el encuentro entre nuevas autoridades subnacionales y el Gobierno Nacional, a la cabeza del presidente, Rodrigo Paz Pereira.

En ese margen, refirió que el encuentro previo al de alcaldes de capital y Paz el próximo 25 de mayo, está demasiado alejado cuando se puede ir ganando tiempo para exponer las problemáticas de cada región e ir pensando en posibles soluciones.
Ahora bien, reconoció que la participación de más de 500 autoridades subnacionales dificultará que cada interlocutor haga uso de la palabra, no solo por la naturaleza política de cada uno de ellos sino también por la cantidad de requerimientos que tienen las entidades territoriales autónomas.
«Siento que es muy grande, es muy grande, claro tantas personas, todos políticos, todos con una posición y todos con un problema en particular, la problemática de la Alcaldía de Tarija, por ejemplo, es diferente a la Alcaldía de Pando por darles un ejemplo, entonces ¿cómo vamos a lograr esto?
Sobre es base, comple complemento que el 50-50 es el principal motivo por el cual las autoridades subnacionales deben reunirse con el Gobierno Nacional.
En Bolivia, el “50‑50” es una propuesta de gobierno impulsada por el presidente Rodrigo Paz para redistribuir de manera más equitativa los recursos públicos entre el nivel central del Estado (Ejecutivo nacional) y los gobiernos subnacionales (departamentales y municipales), con una regla aproximada de “50% para el central y 50% para las regiones”.
No se trata solo de repartir dinero, sino de reordenar el Estado, reducir el centralismo y fortalecer la autonomía financiera de los gobiernos departamentales y municipales.
En qué consiste
El 50‑50 busca que, dentro del Presupuesto General del Estado, alrededor de la mitad de los recursos se ejerzan directamente desde el nivel central (ministerios y entidades nacionales) y la otra mitad se gestione desde gobiernos departamentales y municipales, con reglas claras de responsabilidad fiscal.
El objetivo declarado es que el dinero llegue más rápido a la gente en rubros como salud, educación, infraestructura y producción, reduciendo la burocracia centralista.
Dimensiones políticas y sociales
Paz presenta el 50‑50 como una “decisión histórica y estructural” para profundizar la autonomía y el desarrollo regional, vinculándolo a la idea de que el Estado y la economía se construyan “desde las regiones”.
La iniciativa ha generado debate: algunos sectores regionales lo ven como avance hacia más poder y recursos locales, mientras otros advierten que debe acompañarse de capacidades técnicas y transparencia para evitar malas administraciones.
En resumen, el 50‑50 en Bolivia es un modelo de descentralización fiscal que, en la práctica, busca dividir equitativamente la gestión de los recursos públicos entre gobierno central y gobiernos subnacionales, con el fin de ordenar el Estado, reducir el centralismo y mejorar los servicios para la población.