Con 57 años y una trayectoria que combina experiencia política y formación técnica, Rodrigo Paz Pereira jurará este sábado como nuevo presidente de Bolivia, poniendo fin a veinte años de dominio político del Movimiento al Socialismo (MAS) y abriendo una nueva etapa en la historia democrática del país.

Nacido en 1967 en Santiago de Compostela, España, durante el exilio de su familia, Paz es hijo del exmandatario Jaime Paz Zamora. Parte de su infancia transcurrió fuera del país, aunque también vivió en Sucre, ciudad donde forjó sus primeros vínculos con la realidad boliviana. Economista de profesión y con estudios en relaciones internacionales, su formación académica le ha permitido construir una visión pragmática de la política, centrada en la eficiencia estatal y el desarrollo equilibrado.
Su carrera pública se ha desarrollado durante más de dos décadas. Fue diputado, concejal, presidente del Concejo Municipal y alcalde de Tarija entre 2015 y 2020. En 2020 asumió como senador por Comunidad Ciudadana, cargo que ocupó hasta su reciente victoria presidencial.
De tendencia de centro o centro-derecha moderada, Rodrigo Paz plantea un modelo de gestión basado en la modernización del Estado, la apertura económica y la equidad social. Su principal propuesta, denominada “capitalismo para todos”, busca formalizar la economía informal y descentralizar los recursos públicos hacia regiones y municipios, con el objetivo de promover un crecimiento inclusivo.
La victoria de Paz en primera vuelta fue calificada como sorpresiva por los analistas, al imponerse con un discurso de renovación sin radicalismos. Su imagen técnica y su apuesta por un cambio ordenado lograron atraer a un electorado cansado de la confrontación política y de los liderazgos tradicionales.
Sin embargo, el nuevo presidente enfrenta retos significativos: su apellido lo vincula con una familia política histórica, lo que podría generar recelos en sectores que esperaban un corte total con el pasado. Además, su ambicioso plan de formalización económica requerirá transformaciones estructurales profundas y consensos amplios.
Aun así, Rodrigo Paz inicia su mandato con el compromiso de unir al país bajo una visión de consenso y equilibrio. Con su juramento en la ciudad de La Paz, Bolivia abre un nuevo capítulo político, donde la promesa de un “capitalismo para todos” busca reconciliar crecimiento, estabilidad y justicia social.
Correo Del Sur
