Al menos siete dirigentes vinculados a las federaciones cocaleras del Chapare y al entorno político de Evo Morales asumieron la vocería pública de la Central Obrera Boliviana (COB) en La Paz y El Alto, desde donde impulsan la continuidad y radicalización de los bloqueos de caminos que provocaron una situación de emergencia humanitaria.

Los líderes del trópico participaron de los ampliados de la COB y el martes estuvieron entre los que organizaron el cabido de vecinos de El Alto que decidió mantener los bloqueos hasta que caiga el gobierno de Rodrigo Paz.
Uno de los principales portavoces fue el vicepresidente de las Seis Federaciones del Trópico de Cochabamba, Dieter Mendoza, quien calificó de “pueblo indiferente” a los vecinos y comerciantes que rechazan las medidas de presión y advirtió que el desabastecimiento y el encarecimiento de los alimentos continuarán mientras la población no se incorpore a las movilizaciones.
“El pueblo indiferente que se encuentra en este momento tiene como única salida para traer tranquilidad y estabilidad sumarse a la movilización; de lo contrario, va a continuar el sufrimiento y la subida de precios de la canasta familiar”, afirmó Mendoza.
El dirigente cocalero fue uno de los pocos que brindó declaraciones públicas tras el ampliado de la COB realizado en El Alto, donde la organización resolvió rechazar una vez más el diálogo con el Gobierno y ratificar la continuidad de los bloqueos.
En ese encuentro también participaron dirigentes cercanos al exviceministro de Defensa Social Felipe Cáceres, varios de los cuales ocuparon cargos públicos durante las administraciones del Movimiento Al Socialismo (MAS).
Tras la reunión, el ejecutivo de la COB, Mario Argollo, lideró una marcha hacia el peaje de la autopista La Paz-El Alto acompañado por mineros y grupos de ponchos rojos. Aunque evitó realizar declaraciones a los medios, la defensa pública de las medidas de presión quedó en manos de representantes vinculados al evismo.
Entre ellos se encuentra Feliciano Vegamonte, exdiputado y exviceministro de Interculturalidad durante el gobierno de Morales.
“Estamos haciendo una movilización para decir no a la privatización de nuestros recursos naturales y de las empresas estratégicas. Esta lucha también es en defensa de la economía popular y de los derechos de los trabajadores”, sostuvo Vegamonte, según un reporte de Visión 360.
A este grupo se suman Wilma Colque, dirigente del Trópico de Cochabamba; Maicol Rojas, secretario general de la Federación Chimoré; Nelson Virreira, secretario general de una de las federaciones del Trópico; Cristian Velasco, vocero de la organización política Evo Pueblo; y Edgar Condori, dirigente gremial de Ivirgarzama.
Mientras los dirigentes ratifican la continuidad de las medidas de presión para derrocar al gobierno de Rodrigo Paz, el conflicto sigue cobrando víctimas. Este miércoles la Policía reportó la muerte de una mujer de la tercera edad en la zona de Senkata, en El Alto.
Desde la Iglesia y la Defensoría del Pueblo, dos entidades que intentaron mediar para establecer un canal de diálogo con el Gobierno, abogaron por la reconciliación nacional que permita una salida pacífica al conflicto.
De acuerdo con el informe preliminar, la víctima sufrió un golpe en la cabeza y no pudo ser trasladada oportunamente a un centro médico debido a los bloqueos que afectan a la región. A este caso se suma el fallecimiento de un maestro rural en el municipio cochabambino de Tapacarí. La Confederación de Maestros de Educación Rural de Bolivia denunció que el docente padecía una enfermedad de base y no logró recibir atención especializada porque las rutas permanecían cerradas.
Con ambos decesos, la cifra de víctimas fatales vinculadas al conflicto asciende a 11 personas, en medio de una crisis que ya supera las cinco semanas y mantiene aisladas a varias regiones del país.
El Deber