La Conferencia Episcopal Boliviana (CEB) exhortó este jueves a la población a reencontrarse como hermanos, escuchar las distintas voces y asumir que todos comparten “un destino común como pueblo”, en un contexto de crisis que, según la Iglesia, ya afecta a miles de familias en el país.

El pronunciamiento fue difundido en el marco de la celebración de Corpus Christi, ocasión en la que la Iglesia católica señaló que la Eucaristía cobra un sentido especial frente a la compleja situación económica y social que atraviesa Bolivia.
En su mensaje, la CEB alertó sobre las múltiples consecuencias de la crisis, que se reflejan en la falta de medicamentos, dificultades en el abastecimiento de oxígeno e insumos hospitalarios, el encarecimiento de alimentos y la incertidumbre de sectores que enfrentan problemas para acceder a combustible. A esto se suma la afectación directa a transportistas, comerciantes y viajeros debido a los conflictos en las carreteras.
“Reconocemos que existen demandas legítimas y preocupaciones reales de distintos sectores de la sociedad. Sin embargo, nos preocupa que esta situación esté alimentando la confrontación, la intolerancia y la división entre bolivianos”, señala el comunicado.
La Iglesia remarcó que no es posible permanecer indiferente cuando están en riesgo la vida, la salud y la dignidad de las personas, y recordó que la Eucaristía es un llamado a fortalecer la comunión, la fraternidad y la esperanza.
En esa línea, subrayó que, desde la enseñanza de Jesucristo, las crisis deben enfrentarse a través del encuentro y el diálogo sincero, priorizando el bien común y el respeto a la dignidad humana.
“Necesitamos escucharnos y reconocer que compartimos un destino común como pueblo. Ninguna diferencia puede justificar el desprecio, la exclusión o la indiferencia frente al dolor ajeno”, enfatiza el mensaje.
Asimismo, la CEB advirtió que la profundización de la división social podría dejar secuelas en las nuevas generaciones, por lo que instó a evitar escenarios de mayor confrontación.
El llamado también incluyó a reforzar la solidaridad con los sectores más afectados, promoviendo acciones concretas de ayuda y compromiso, en coherencia con el sentido de la Eucaristía.
Finalmente, la Iglesia pidió que Jesucristo inspire a quienes ejercen responsabilidades de liderazgo a construir caminos de reconciliación, justicia y paz en el país.
Correo Del Sur