“¿Cansado de intentar y no ver resultados? Tenemos la solución que sí funciona. Solo un pinchazo y tendrás el cuerpo que soñaste”, estos son algunos de los ‘ganchos’ que abundan en las redes sociales y que prometen la pérdida de peso en poco tiempo, sin esfuerzo y a bajo precio.

Medicamentos que se usan para tratar la diabetes, el sobrepeso y otras enfermedades metabólicas se han puesto de moda como una solución milagrosa para adelgazar. Sin embargo, especialistas advierten que mal uso y abuso de estos fármacos, sin supervisión médica y sin garantías de procedencia ni conservación, puede tener graves consecuencias para la salud.
La tirzepatida, la semaglutida y la liraglutida, empleados principalmente para el tratamiento de la diabetes tipo 2 y otras afecciones metabólicas, son algunos de los fármacos que se están comercializando de forma indiscriminada por Tiktok o Facebook como si se tratase de un calzado, cartera o cualquier producto de consumo.
Uno de los principales riesgos es que sean productos falsificados, adulterados o mezclados. Así lo advierte la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que en febrero emitió una alerta para instar a los países de la región de las Américas a reforzar la vigilancia y asegurar el uso adecuado de estos medicamentos ante los crecientes de efectos adversos asociados a su uso indebido.
La OPS alerta que se han reportado efectos adversos gastrointestinales, que suelen ser transitorios. No obstante, también se han descrito otros potencialmente graves, como pancreatitis aguda, enfermedad biliar y obstrucción intestinal, además de otros riesgos poco comunes que continúan en evaluación.
El endocrinólogo Paulo Enrique Peinado insiste que, para su uso, estos fármacos requieren de seguimiento médico y están destinados a tratar enfermedades específicas, como la diabetes y el sobrepeso, y no al uso generalizado para bajar unos cuantos kilos.
“El problema es que muchas personas lo están usando para bajar de peso de forma rápida, como si fuera un recurso milagroso, y eso es un error”, advierte.
Explica que el uso sin supervisión puede provocar efectos adversos como náuseas, vómitos, diarrea y molestias gastrointestinales. En situaciones más graves, incluso puede ocasionar complicaciones que afecten distintos órganos, como el páncreas.
“Por eso es importante la historia clínica. Por ejemplo, pacientes que han tenido pancreatitis crónica o que tienen antecedentes familiares de cáncer medular de tiroides, no deberían utilizarlo”, indica.
Evaluación médica previa
Antes de indicar este tipo de tratamientos, Peinado explica que los médicos revisan los antecedentes personales y patológicos del paciente para determinar si realmente necesita el medicamento y si no existe algún factor de riesgo que contraindique su uso. También se evalúan indicadores como el índice de masa corporal y la circunferencia abdominal para establecer si la persona presenta sobrepeso u obesidad y si corresponde iniciar un tratamiento farmacológico.
Insiste en que no deben utilizarse sin control médico, como ocurre con frecuencia cuando se adquieren a través de redes sociales. “Lo más peligroso es que se están vendiendo como si fueran ropa o zapatos en TikTok, cuando en realidad son medicamentos que requieren una evaluación médica. Además, es indispensable verificar que hayan sido correctamente conservados, porque deben mantenerse dentro de una cadena de frío”, remarca el especialista.
“Lo peor es comprarlos a través de un live en TikTok. Si la persona presenta alguna complicación, ¿a quién acudirá? No tendrá un médico que le indique cómo actuar, cómo ajustar la dosis o qué tratamiento seguir. Estos medicamentos requieren acompañamiento profesional”, enfatiza el médico.
¿Cómo funcionan?
Estos fármacos actúan imitando hormonas que el organismo libera de forma natural después de comer. Esa señal llega al cerebro y genera sensación de saciedad, reduce el apetito y disminuye la ansiedad por consumir alimentos.
Gracias a este mecanismo, las personas pueden reducir la cantidad de calorías consumidas y adaptarse más fácilmente a hábitos alimentarios saludables.
El Deber