Durante meses, recibir dinero del exterior en Bolivia dejó de ser una operación simple. Familias enteras debieron recurrir a intermediarios, pagar comisiones adicionales o aceptar tipos de cambio inciertos para convertir remesas en efectivo. Ese circuito, marcado por la informalidad y la desconfianza, apunta a reconfigurarse con el anuncio de nuevas medidas económicas.

El Gobierno dispuso que, a partir de este jueves 7 de mayo, las remesas enviadas desde el exterior podrán ser cobradas en el sistema financiero al tipo de cambio referencial, un valor que refleja las operaciones reales del mercado y que en los últimos meses se ha convertido en la principal señal para fijar precios.
La decisión busca devolver al sistema bancario un flujo que llegó a bordear los $us 1.000 millones anuales, pero que en los últimos años migró hacia canales informales debido a las restricciones y a la brecha entre el tipo de cambio oficial y el que se maneja en la práctica.
“Las remesas provenientes del exterior […] podrán recibirse sin problema a través del sistema financiero”, afirmó el director de la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI), Wálter Requena. A su juicio, la medida apunta a normalizar operaciones que se vieron obstaculizadas: “estamos volviendo a lo que es una economía normal”.
El nuevo esquema también permitirá enviar dinero al exterior bajo el mismo mecanismo, utilizando el tipo de cambio referencial dentro del sistema bancario. En términos concretos, el objetivo es reducir la dependencia de intermediarios, mejorar la seguridad de las transacciones y recuperar el rol de las entidades financieras como canal principal de circulación de divisas.
En la práctica, esto implica que los usuarios podrán recibir sus recursos directamente en ventanilla o en sus cuentas, con mayor previsibilidad en el monto final y sin necesidad de negociar tipos de cambio en el mercado informal, donde las cotizaciones variaban incluso en cuestión de horas. Además, al concentrar estas operaciones en el sistema formal, se espera una mayor trazabilidad de los flujos y una reducción de costos asociados a la intermediación.
El ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, sostuvo que la medida responde a una necesidad acumulada en la población. “Cualquier persona que reciba remesas […] podrá cobrarlas al tipo de cambio referencial […] y ya no tendrá que recurrir a otras formas”, afirmó a tiempo de confirmar la decisión.
Devolución de dólares
Pero el paquete anunciado no se limita a las remesas. La segunda decisión apunta a uno de los temas más sensibles en el sistema financiero: el acceso a los depósitos en dólares.
Desde el 15 de julio, los ahorristas podrán comenzar a retirar sus recursos en moneda extranjera de manera gradual, bajo un cronograma que se extenderá durante un año. El plan arrancará con los depósitos comprendidos entre $us 1.001 y $us 3.000, que podrán ser retirados en efectivo en dólares. En los meses siguientes se habilitarán montos mayores, hasta cubrir la totalidad de los recursos comprometidos.
“Se está anunciando un cronograma de devolución […] 933 millones de dólares a partir del 15 de julio que se irán devolviendo de manera escalonada”, explicó Espinoza. Y precisó que los primeros beneficiarios serán quienes tienen depósitos en el rango inicial: “del 1.001 a 3.000 […] podrán hacerlo libremente en el plazo de un año”.
El objetivo es restituir la confianza de los depositantes, que en los últimos años enfrentaron restricciones para acceder a sus recursos en moneda extranjera.
El presidente del Banco Central de Bolivia (BCB), David Iván Espinoza, explicó que el problema tiene su origen en decisiones adoptadas en gestiones anteriores. Según detalló, el ente emisor utilizó recursos de ahorristas en dólares para cumplir compromisos, lo que derivó en la creación de distintos fondos que hoy concentran recursos retenidos.
“El Banco Central ha utilizado […] dinero de los ahorristas en dólares para pagar sus compromisos”, afirmó. En total, los fondos alcanzan los $us 2.084 millones, de los cuales $us 933 millones corresponden a personas naturales.
“Queremos darle solución a esos fondos […] y dar una solución definitiva y confiable”, agregó.
El plan contempla desembolsos mensuales cercanos a los $us 40 millones y se ejecutará de forma progresiva durante un año, con el objetivo de garantizar liquidez sin generar presiones adicionales sobre el sistema financiero. Este esquema también busca evitar retiros masivos que puedan afectar la estabilidad del sistema y, al mismo tiempo, ofrecer certidumbre a los ahorristas sobre el acceso a sus recursos.
El Deber