El analista y exdiplomático Jaime Aparicio Otero, el país enfrenta el reto de superar la “inercia” de una diplomacia controlada por militantes políticos para aprovechar un escenario internacional que ofrece oportunidades inéditas, especialmente con Estados Unidos, mientras se redefinen las tensiones con Brasil y el bloque regional.

“Oportunidad inmensa” con EE.UU.
Aparicio destacó por medio de Correo Play que actualmente existe un nivel de apoyo por parte de Estados Unidos hacia Bolivia que “nunca se ha visto en el pasado”. Este respaldo se traduce en acciones concretas como el apoyo activo ante el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la posibilidad de retomar proyectos de gran envergadura.
Este fondo, que en la década del 2000 contemplaba cerca de 600 millones de dólares para la infraestructura del norte boliviano, fue rechazado anteriormente por Evo Morales debido a sus condicionalidades.
Hoy, la oferta vuelve a estar sobre la mesa, sumada al interés estadounidense en sectores estratégicos como el litio y las tierras raras. Sin embargo, el analista advierte que estas posibilidades corren el riesgo de “pasarse” si no se cuenta con un equipo profesional de diplomáticos y agregados comerciales que realicen un seguimiento técnico, en lugar de mantener a funcionarios identificados con la gestión anterior.
Brasil y Argentina: El choque de visiones
En el ámbito regional, la relación con Brasil bajo el mando de Lula da Silva es vista con cautela. Aparicio sostiene que el mandatario brasileño “no se ha portado bien con Bolivia”, señalando desplantes hacia gobiernos no alineados con el MAS y una falta de apoyo en crisis recientes de bloqueos internos.
Además, advirtió sobre la visión de un Mercosur “cerrado y proteccionista” que impulsa Brasil, lo cual podría chocar con los intereses nacionales.
En contraste, la posición de la Argentina de Javier Milei es calificada como “mucho más favorable” para los intereses bolivianos, al proponer un Mercosur abierto al mundo. El analista sugiere que Bolivia debe basar su diplomacia en el interés nacional y no en simpatías ideológicas, recomendando incluso esperar los resultados de futuras elecciones en Brasil antes de priorizar esa relación política.
En su diagnóstico Bolivia necesita recuperar la institucionalidad para estar a la par de vecinos como Perú, Chile, Paraguay y Ecuador, que cuentan con servicios diplomáticos de carrera.
Aparicio enfatizó que temas como los acuerdos fitosanitarios, las estadísticas comerciales y la apertura de mercados para la carne y la soya no se resuelven con discursos en cumbres, sino con equipos técnicos de alta calificación que trabajen de forma cotidiana.
En este sentido, propone reforzar las relaciones con Perú y Colombia bajo criterios de equilibrio y beneficio mutuo, dar contenido real a mecanismos como Urupabol (Uruguay, Paraguay y Bolivia), cuya presidencia rotativa debe servir para objetivos concretos y no solo como un acto protocolar.
Para el experto, la importancia reside en un pacto de gobernabilidad que devuelva la profesionalidad a la Cancillería. “No puede manejar un ministro y sus amigos estos temas”, concluyó, subrayando que la falta de un servicio exterior basado en méritos es el principal obstáculo para que Bolivia se reintegre plenamente al mundo y atraiga las inversiones necesarias para salir de la crisis.
Correo Del Sur