En lugar de buscar recetas de financiamiento tradicionales o paquetes de ajuste monetario, el analista financiero Jaime Dunn sostiene que la prioridad nacional para superar la crisis de raíz debe ser un “shock de justicia y moralidad”.

De acuerdo con su análisis, la reconstrucción del país no llegará de la mano de un paquete de medidas financieras, sino mediante el restablecimiento inmediato del cumplimiento de la ley, la moral y los principios éticos.
Para Dunn, el rescate de la ética estatal requiere de acciones concretas y no de discursos, proponiendo como medida inicial declarar de forma efectiva la independencia de la justicia. El analista explicó por medio de Correo Play que la independencia judicial no necesita ser escrita de nuevo porque ya está contemplada en las leyes.
En su lectura, un mensaje contundente y comprensible para toda la sociedad de que la justicia regresó a totalidad sería la ejecución de las más de 10.000 órdenes de arresto pendientes e incumplidas en el país, citando como ejemplo el caso de Evo Morales, quien transita libremente en el Chapare a pesar de tener dos órdenes de aprehensión en su contra.
Dunn sostuvo que la propuesta de anteponer la reforma judicial a las medidas financieras responde a un vínculo causal entre el derecho y el desarrollo nacional. Argumentó que “solo donde hay justicia hay igualdad ante la ley”. En ese sentido plantó que sin un sistema judicial independiente que garantice que todos los bolivianos sean medidos con la misma vara, resulta imposible erradicar el estado de desigualdad jurídica que rige en el país y que actualmente desalienta a los agentes económicos.
A su vez, este principio de igualdad es el único camino viable para salvaguardar de forma real la propiedad privada puesto que la certeza jurídica es de vital importancia para que la población emprendedora sienta seguridad sobre sus bienes y su esfuerzo; sin garantías de un sistema judicial transparente, los capitales se ahuyentan y la iniciativa privada se paraliza ante el temor de la coacción estatal.
Dunn vinculó este andamiaje ético-jurídico directamente con la prosperidad del ciudadano de a pie, señalando que solo donde hay propiedad privada y justicia existe inversión, fuentes de empleo, desarrollo y progreso. El analista financiero concluyó que el verdadero motor para levantar la economía de Bolivia no se encuentra en la búsqueda pasiva de liquidez o de créditos de organismos internacionales, sino en un choque ético y legal que devuelva la confianza y la certidumbre estructural al país.
Correo Del Sur