Bonos por $us 1.000 millones: Gobierno defiende la operación y economistas alertan por el costo de la deuda

La colocación de $us 1.000 millones en bonos soberanos por parte del Gobierno boliviano abrió un nuevo debate sobre el estado real de la economía y el costo de volver a financiarse en los mercados internacionales.

Mientras el Ejecutivo presenta la operación como una señal de recuperación de confianza y un respaldo de inversionistas extranjeros al nuevo rumbo económico del país, economistas y líderes políticos advierten que el elevado interés pactado refleja que Bolivia todavía enfrenta serias dudas sobre su estabilidad macroeconómica.

El viceministro del Tesoro y Crédito Público, Cristian Morales Burgos, explicó que la emisión fue resultado de un trabajo iniciado a principios de año y no de una decisión improvisada. Según detalló, la demanda superó cinco veces el monto inicialmente buscado y participaron 166 inversionistas internacionales.

“Los inversionistas no simplemente deciden darnos su dinero. Hacen investigaciones, evalúan la economía y producto de eso decidieron invertir en Bolivia”, afirmó la autoridad.

El argumento oficial: liquidez y respaldo a las reservas

El Gobierno sostiene que los recursos servirán para fortalecer la liquidez en dólares, reforzar las Reservas Internacionales Netas (RIN) y financiar áreas sensibles como salud, educación y proyectos productivos regionales.

Morales aseguró que, con el ingreso de estos recursos, las reservas podrían situarse alrededor de los $us 4.700 millones.

La explicación oficial se apoya además en otro dato: el superávit comercial registrado hasta marzo. Según el viceministro, Bolivia acumuló cerca de $us 800 millones positivos en su balanza comercial, lo que permitió enfrentar recientemente el mayor pago de servicio de deuda de la historia del país.

Aun así, el propio Ministerio de Economía mantiene para este año una proyección de déficit fiscal cercana al 9%, inflación interanual de 14% y un crecimiento todavía débil. Morales afirmó que el Gobierno espera mejorar esos indicadores durante la gestión.

Las críticas: deuda cara y dudas fiscales

Las principales observaciones apuntan al costo financiero de la operación. El jefe nacional de Unidad Nacional, Samuel Doria Medina, recordó que los bonos pagan una tasa de interés anual de 9,75%, lo que implicará desembolsos de alrededor de $us 97,5 millones por año solo en intereses.

Según Doria Medina, en cinco años Bolivia habrá pagado casi $us 487,5 millones en intereses, además de devolver el capital. El político comparó esa cifra con un eventual financiamiento multilateral que, según sostuvo, habría costado menos de la mitad. “La lentitud tiene un costo”, escribió en redes sociales.

El economista Mauricio Ríos también cuestionó el optimismo oficial y señaló que el nivel de interés refleja que los mercados todavía perciben riesgos elevados en Bolivia.

“Las serias dudas sobre la macro y el plan de estabilización persisten. Un cupón de 9,75% no es nota para hacer ningún alarde”, afirmó.

El FMI vuelve al debate

La operación financiera también reactivó las versiones sobre un posible acercamiento del país al Fondo Monetario Internacional (FMI).

Morales confirmó que existen conversaciones con el organismo desde noviembre pasado, aunque negó que Bolivia esté recibiendo imposiciones externas para aplicar ajustes económicos.

“No hay imposiciones como en el pasado”, aseguró el viceministro, quien defendió las medidas económicas adoptadas por el Gobierno como parte de una estrategia propia para estabilizar la economía y recuperar credibilidad internacional.

La discusión, sin embargo, sigue abierta. Para el Gobierno, la emisión marca el retorno de Bolivia a los mercados y una señal de confianza internacional. Para sus críticos, el alto costo del financiamiento demuestra que la economía todavía está lejos de recuperar estabilidad plena.

El Deber