Cinco departamentos del país votan en segunda vuelta por sus gobernadores

Cinco departamentos de Bolivia se preparan, de nueva cuenta, para una segunda vuelta electoral que definirá a sus próximas autoridades departamentales en un contexto marcado por la fragmentación del voto y la necesidad de construir consensos más amplios.

La cita en las urnas, prevista para el 19 de abril, se celebrará en Chuquisaca, Santa Cruz, Beni, Oruro y Tarija, mientras que La Paz queda al margen tras la declinación de una de las fuerzas políticas, lo que reconfigura el escenario político subnacional.

El proceso se desarrollará bajo parámetros similares a los ya aplicados anteriormente, lo que busca garantizar continuidad técnica y confianza en la jornada. Se volverá a emplear el padrón biométrico como base del registro electoral, se designarán nuevamente jurados mediante sorteo para administrar las mesas de sufragio y se mantendrán los mismos recintos habilitados, replicando la logística que sostuvo la primera vuelta. 

Este esquema apunta a evitar variaciones operativas y asegurar condiciones estables para el electorado, al tiempo que refuerza la previsibilidad de la jornada electoral. La repetición de estas condiciones también reduce incertidumbres y permite que la atención pública se concentre principalmente en la disputa política y no en aspectos técnicos del proceso.

En La Paz, NGP se retira

La decisión de Nueva Generación Patriótica (NGP) de bajarse de la segunda vuelta en  La Paz, no solo modificó el mapa electoral de cara al balotaje, sino que también activó mecanismos previstos dentro del marco normativo. 

En este caso, la decisión de NGP derivó en la apertura de un proceso de evaluación por parte del Tribunal Supremo Electoral (TSE), que ya anticipó la aplicación de una sanción.

Desde la presidencia del ente electoral se ha señalado que corresponde una medida de carácter ejemplar en función de la normativa vigente, específicamente lo establecido en el artículo 64 de la Ley 026, que regula la conducta de las organizaciones políticas en periodos electorales. Esta disposición contempla también sanciones cuando una fuerza decide abandonar la contienda dentro de un plazo inferior a los 30 días previos a la votación.

Por su parte, el presidente del TSE, Gustavo Ávila, ratificó que el ente electoral cumple con la ley y aceptó la decisión de NGP de bajarse de la segunda vuelta para elegir al nuevo gobernador de La Paz.

Chuquisaca

En Chuquisaca, la contienda entre Luis Ayllón y Franz García se perfila como una disputa centrada en la gestión institucional y el desarrollo regional. Ayllón ha enfatizado, en declaración a varios medios, propuestas orientadas al fortalecimiento de la administración pública, con énfasis en la descentralización, la mejora de servicios básicos y la eficiencia en la ejecución de recursos. Su planteamiento apunta a consolidar estructuras estatales más sólidas que permitan una gestión sostenida en el tiempo.

García, por su parte, ha puesto el acento en la reactivación económica, el impulso a sectores productivos y la generación de empleo, particularmente en áreas rurales. 

Su enfoque busca dinamizar la economía departamental a través de incentivos a la producción y mayor articulación con mercados. 

Santa Cruz

En Santa Cruz, uno de los departamentos con mayor peso económico del país, la competencia entre Juan Pablo Velasco y Otto Ritter gira en torno a modelos de desarrollo y gobernanza. 

Velasco ha planteado una agenda  basada en la modernización de la infraestructura, la atracción de inversiones y el fortalecimiento del aparato productivo, con la mirada puesta en consolidar el dinamismo económico regional.

Ritter, por su parte, ha priorizado propuestas vinculadas a la seguridad ciudadana, la institucionalidad y la gestión eficiente de los recursos públicos, en un contexto donde la estabilidad es una demanda recurrente. Su discurso enfatiza la necesidad de ordenar la gestión pública como base para el desarrollo. 

Beni

En el Beni, Jesús Egüez y Hugo Vargas protagonizan una disputa donde las problemáticas territoriales y ambientales adquieren relevancia. 

Egüez ha propuesto medidas para mejorar la conectividad, el acceso a servicios y la atención a comunidades alejadas, en un departamento marcado por la dispersión geográfica y las limitaciones de infraestructura.

Vargas ha enfocado su discurso en la sostenibilidad, la gestión de recursos naturales y el desarrollo productivo compatible con el entorno amazónico. Su propuesta busca equilibrar crecimiento económico y preservación ambiental. 

En este caso, la decisión electoral también implica elegir entre distintas formas de integrar el territorio y proyectar su desarrollo en un contexto ambientalmente sensible.

Oruro

En Oruro, el enfrentamiento entre Edgar Sánchez y Óscar Chambi refleja tensiones entre continuidad y cambio en la gestión departamental. Sánchez ha defendido la profundización de políticas sociales y de infraestructura, buscando consolidar avances previos y darles continuidad en el tiempo.

Chambi, por su parte, ha planteado una renovación en la gestión, con propuestas orientadas a la transparencia, el fortalecimiento institucional y el impulso a sectores económicos locales, como la minería y el turismo. Esta elección se presenta como una evaluación de la gestión anterior y, al mismo tiempo, como una oportunidad para redefinir prioridades en el desarrollo regional.

Tarija:

En Tarija, la contienda entre Adrián Oliva y María René Soruco se desarrolla en un departamento marcado por los desafíos en torno a los ingresos por concepto de hidrocarburos y la diversificación económica. Oliva ha centrado su propuesta en la optimización del uso de recursos, la continuidad de proyectos en marcha y la estabilidad administrativa, en un contexto donde la gestión eficiente resulta clave.

Soruco, en cambio, ha promovido un enfoque de transformación, con énfasis en la diversificación productiva, el apoyo a pequeños productores y la inclusión social. 

Su propuesta apunta a reducir la dependencia de los hidrocarburos y generar nuevas bases para el crecimiento económico. En Tarija, la decisión electoral estará estrechamente vinculada a la visión de futuro económico del departamento.

En general, la segunda vuelta en estos cinco departamentos no solo definirá liderazgos regionales, sino que también servirá como termómetro del clima político, social y económico a nivel nacional. 

La capacidad de los candidatos para ampliar su base de apoyo más allá de sus votantes originales será determinante en una etapa donde el electorado adquiere un rol decisivo en la configuración del poder territorial. Con la cuenta regresiva en marcha, este 19 de abril se perfila como una jornada clave en la que la ciudadanía tendrá la última palabra sobre el rumbo político de estas regiones de Bolivia.

Los Tiempos