La Alcaldía de Tarija, a través de la Unidad de Mercados Municipales, intervino en el conflicto surgido en el Mercado Central por la instalación de una vitrina de productos que, según informes técnicos y legales, no contaba con autorización.

La medida incluyó la notificación para su retiro, en medio del rechazo de sectores como las vendedoras de pan, quienes se consideran afectadas.
El jefe de mercados, Carlos Camacho, explicó que la prioridad es reorganizar los espacios y reactivar puestos que permanecen abandonados desde la pandemia.
“Hay lugares sin uso desde hace años y debemos devolverles vida, con comerciantes que realmente trabajen dentro del mercado”, señaló.
Sobre el caso puntual, la autoridad indicó que se pidió a la comerciante retirar la vitrina y regularizar su situación mediante los canales formales. Incluso, se analiza la posibilidad de reubicarla en otro centro de abasto.
Sin embargo, el diálogo no ha sido sencillo y el conflicto persiste.
Paralelamente, la Alcaldía busca enfrentar el crecimiento del comercio informal en las afueras, donde muchos vendedores prefieren instalarse por mayor flujo de clientes.
Esta situación, advierten, afecta directamente a los locatarios formales.
Como parte de la solución, se coordinarán controles más estrictos y se prevé un censo para identificar espacios disponibles en mercados como el Central, La Loma y Abastos del Sur, con el objetivo de ordenar la actividad y ofrecer alternativas reales a los comerciantes.