La desaparición de Luis Enrique K. V., un niño de apenas un año y nueve meses, movilizó durante cuatro días a policías, bomberos, rescatistas y comunarios en una zona rural de Pando. Lo que inicialmente fue reportado como la pérdida de un menor en inmediaciones de una hacienda terminó convertido en una investigación por infanticidio, después de que el cuerpo del pequeño fuera encontrado oculto entre la vegetación y su padrastro confesara haber causado su muerte.

El caso ocurrió en la comunidad Colorado, en el municipio de Porvenir, y comenzó la tarde del sábado 22 de agosto. Desde entonces, una cadena de hechos llevó a los investigadores hasta una zona boscosa situada aproximadamente a un kilómetro del ingreso de la Hacienda El Cachimbo, según informó el comandante de la Policía de Pando, Erland Monasterio.
Sábado 22 de agosto: el niño desaparece
Según el reporte policial, Luis Enrique desapareció alrededor de las 18:00 del sábado 22 de agosto. El menor se encontraba en inmediaciones de la Hacienda El Cachimbo, donde residía junto a su familia. En las primeras versiones proporcionadas a la Policía se señaló que el niño habría desaparecido en circunstancias que inicialmente no permitían establecer qué había ocurrido.
La autopsia estableció que el menor tuvo una muerte violentta
La denuncia formal fue conocida el domingo 23 de agosto, cuando la madre y el padrastro comunicaron a la Policía Rural y Fronteriza de Villa Rojas que el pequeño no era encontrado. A partir de ese momento comenzaron los rastrillajes en los alrededores de la hacienda, caminos, áreas boscosas y otros sectores próximos al lugar.
Domingo 23 al martes 25: la búsqueda se intensifica
Durante los siguientes días, policías y comunarios recorrieron distintos sectores en busca de Luis Enrique. La búsqueda se extendió por áreas de vegetación y caminos cercanos a la hacienda, pero durante las primeras jornadas no se obtuvo ningún resultado.
El caso empezó a generar mayor preocupación debido a la corta edad del niño y al tiempo transcurrido desde su desaparición. La Policía Rural solicitó apoyo especializado a la Dirección Departamental de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) de Pando. Así se incorporaron investigadores de la División de Homicidios y Personas, personal de Escena del Crimen y especialistas del Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF).
Miércoles 26: el hallazgo que cambió la investigación
Después de cuatro días de búsqueda, la tarde del miércoles 26 de agosto se produjo el hallazgo que cambió el rumbo del caso. Alrededor de las 12:30, policías y comunarios localizaron el cuerpo sin vida del niño en una zona de densa vegetación, aproximadamente a un kilómetro del ingreso de la Hacienda El Cachimbo.

Un comunario alertó del hallazgo del cuerpo sin vida del niño
El pequeño estaba en el interior de un pequeño hoyo del terreno, cubierto con hojas y tierra. El hallazgo se produjo después de que el comunario Edwin Cardozo Arauz, que participaba en el rastrillaje, advirtiera la presencia de un ave carroñera que salió del sector y percibiera un olor que llamó su atención. Al revisar el lugar, se encontró el cuerpo.
La escena fue inmediatamente acordonada y preservada para evitar la alteración de posibles evidencias.
La autopsia descarta una muerte accidental
El cuerpo fue trasladado hasta la morgue del Hospital Roberto Galindo Terán, en Cobija, donde se practicó la autopsia médico-legal. El examen forense estableció que Luis Enrique murió como consecuencia de un traumatismo cráneo-encefálico cerrado.
La autopsia también reveló una fractura de la bóveda y la base craneal, además de una contusión en el lado izquierdo del tórax y fracturas en los arcos costales correspondientes a las costillas cuarta, quinta y sexta. La data de muerte fue estimada entre cuatro y cinco días antes de su hallazgo. Los resultados orientaron la investigación hacia una muerte violenta y dejaron atrás la hipótesis inicial de una desaparición accidental.
El padrastro queda bajo investigación
Tras el hallazgo del cuerpo, la Policía centró parte de sus investigaciones en el entorno familiar del menor. Uno de los principales investigados fue Leonardo Paredes Santos, de 22 años, padrastro de Luis Enrique.
Durante las primeras entrevistas, Paredes Santos dio una versión en la que señaló que había llevado al niño a pasear a caballo y que, durante el recorrido, el pequeño habría caído del animal y sufrido un fuerte golpe en la cabeza. Según esa primera versión, el temor por lo ocurrido lo habría llevado a ocultar el cuerpo en una zona apartada.
Sin embargo, posteriormente, durante su declaración informativa ante el Ministerio Público, el hombre cambió su versión y admitió haber causado la muerte del niño. De acuerdo con la información policial, confesó que golpeó al menor con la culata de una escopeta de casa y afirmó que lo hizo porque el niño era «muy molestoso». La confesión se convirtió en uno de los elementos centrales de la investigación.
Una familia bajo investigación
Además del padrastro, otras personas del entorno familiar fueron arrestadas inicialmente mientras se esclarecían las circunstancias del hecho.
Entre ellas estuvieron la madre del niño de 19 años; la abuela de 55 y el abuelo, de 53. Estas personas fueron liberadas después de la confesión del autor del infanticidio,
En el caso de la madre, posteriormente la Fiscalía señaló que se encontraba en una situación de dependencia y vulnerabilidad frente a su pareja, por lo que también fue considerada víctima de violencia.

El padrastro fue condenado a 30 años de cárcel
El caso que conmocionó a Pando
La muerte de Luis Enrique provocó indignación en Pando y movilizó a familiares y comunarios, que participaron activamente en la búsqueda del niño. La Defensoría del Pueblo confirmó que se trataba del primer infanticidio registrado en el departamento durante 2026 y llamó a reforzar las acciones de prevención y protección de niñas, niños y adolescentes.
La investigación también puso bajo la lupa las circunstancias que rodearon las primeras horas de la desaparición, el ocultamiento del cuerpo y las versiones proporcionadas por el padrastro.
El caso terminó revelando una tragedia que durante cuatro días permaneció oculta entre la vegetación de la comunidad Colorado: un niño que había sido reportado como desaparecido y que fue encontrado sin vida a poca distancia de la hacienda donde había sido visto por última vez.
La confesión del padrastro, que fue condenado a 30 años de cárcel en Chonchocoro, permitió cerrar una parte de la incertidumbre sobre lo ocurrido, aunque las autoridades continuaron con las diligencias destinadas a establecer toda la dinámica del crimen y las responsabilidades que correspondan.

El cuerpo del menor fue hallado tras cuatro días de búsqueda
El Deber