Con sectores cada vez más radicalizados en su pedido de renuncia del presidente y con las instituciones en el ojo de la tormenta, el Defensor del Pueblo advierte que Bolivia está en un punto de quiebre debido a la falta de voluntad política y a la molestia social.

La Paz y El Alto encaran su segundo mes con un cerco ejecutado por campesinos, juntas vecinales y dirigencia de la Central Obrera Boliviana (COB), mientras otros departamentos también soportan bloqueos que comenzaron semanas después.
Según el defensor del Pueblo, Pedro Callisaya, la prolongación del conflicto ha generado un ambiente de hostilidad donde el riesgo ya no es solo político, sino de enfrentamiento directo entre ciudadanos. “Estamos tensionados de tal manera que existe una alta polarización y también un riesgo alto de que pueda haber una confrontación inclusive entre la propia sociedad civil”, advirtió la autoridad este martes, en Correo del Sur Radio, al enfatizar que el país se encuentra “al borde de una situación en la que la confrontación nos puede llevar a escenarios irreversibles”.
Pese a la reciente iniciativa con la Iglesia católica y la Vicepresidencia, que logró el levantamiento de las órdenes de aprehensión contra dirigentes tras episodios de violencia, estos siguen sin acudir al diálogo con el gobierno de Rodrigo Paz.
Esta decisión, así como la abrogación de la ley que regula el estado de excepción, “no aportan para nada a la posibilidad de generar un espacio de diálogo”, manifestó.
“Esto es importante, más allá de quién tiene o no la voluntad de dialogar, creo que es un llamado a la responsabilidad de todos los actores para que juntos podamos resolver esta conflictividad sin ningún tipo de violencia porque estamos al borde de una situación en la que la confrotación nos puede llevar a escenarios irreversibles”, alertó la autoridad.
Para el Defensor, este conflicto no es un hecho aislado, sino la manifestación de heridas históricas no sanadas, exacerbadas por un uso irresponsable de la tecnología: “Hay una reproducción grande en redes sociales de discursos de odio, racismo, discriminación, confrontación que está lacerando mucho más el relacionamiento interno en nuestra sociedad”.
Según su diagnóstico, Bolivia enfrenta una estructura de desprecio mutuo donde el adversario es visto como un enemigo absoluto: “Realmente hay un profundo desprecio al ser humano, al compatriota (…) polarizando, encontrando en el otro al enemigo, al contrario, que si no comulga contigo es definitivamente una persona que está contra ti”.
¿EL CONFLICTO MÁS GRAVE?
Callisaya juró al cargo en septiembre de 2022. Este es el conflicto más grave que le toca enfrentar. “Hemos tenido conflictos sí largos, anteriormente, de 26 días, pero definitivamente este es uno de los conflictos más largos de mayor intensidad, de mayor polarización”, respondió.
Durante la administración de Luis Arce, a Callisaya le tocó mediar ante las protestas de sectores sociales afines a Evo Morales tras su inhabilitación como candidato o la reactivación de procesos judiciales en contra, aunque la bandera siempre fue la crisis económica.
A Paz los sectores que antes gobernaron con el MAS le dieron seis meses de tregua. Empezaron sus protestas con demandas sectoriales y rápidamente pasaron a exigir su renuncia.
Durante esta gestión y anteriores, la Defensoría del Pueblo ha sido blanco de críticas de ciudadanos que le reprochan no condenar una protesta política y proteger solo los derechos de las personas movilizadas.
Consultado al respecto, Callisaya aseguró que monitorean a todas las personas afectadas entre los movilizados, las fuerzas del orden y los ciudadanos fuera del conflicto.
“Al mantener nosotros un equilibrio, podemos ciertamente sufrir críticas, no solamente de la ciudadanía que está en una situación de vulnerabilidad por la falta de alimentos, medicamentos (…), sino también por los propios movilizados que piensan que nosotros deberíamos de sumarnos a su protesta (…) Nosotros no tenemos una agenda política, tenemos una agenda de derechos humanos”, respondió.
AGENDA DE DDHH
Pedro Callisaya
DEFENSOR DEL PUEBLO
Al mantener nosotros un equilibrio, podemos ciertamente sufrir críticas (…) Nosotros no tenemos una agenda política, tenemos una agenda de derechos humanos”.
Agencias