El duelo nacional decretado por el Gobierno acompañó ayer la jornada de búsqueda entre los escombros del Centro General de Mantenimiento de Material Bélico de Artillería, en Viacha, donde las explosiones del viernes 4 de septiembre dejaron muerte, destrucción y muchas preguntas sobre el manejo de productos de alto peligro.

La tragedia cobró oficialmente nueve vidas hasta el momento (ocho de ellas identificadas), mientras cinco personas continúan sin ser localizadas. Sin embargo, una actividad deportiva que sacó a buena parte de los efectivos del Regimiento Bolívar de las instalaciones, evitó, según el Ejército, que el saldo fuera todavía mayor.
El presidente Rodrigo Paz llegó ayer a Viacha para acompañar a las familias y conocer las consecuencias del siniestro. Recorrió el área autorizada junto a su ministro de Defensa, Ernesto Justiniano, el Alto Mando Militar y personal técnico. Luego participó en un momento de oración y se reunió con familiares de las víctimas.
Paz dijo haber encontrado “humildad, cariño” y sobre todo “mucho dolor”. Relató el caso de una mujer que le mostró la fotografía de su hijo. “Es mi único hijo. He trabajado mi vida por él”, recordó. La madre pidió llorarlo y enterrarlo, pero luego decidió volver a comenzar. Para el presidente, ese testimonio simboliza la fortaleza que Bolivia debe mostrar.
Paz anunció duelo nacional en señal de respeto y solidaridad. Aclaró que no supone paralizar actividades y que la bandera estará a media asta. También pidió no utilizar políticamente el hecho y priorizar a las familias, la búsqueda y los damnificados.
Identificación es prioridad
El mandatario informó que gestionará ante el Ministerio Público la agilización de las identificaciones mediante ADN. Los restos recuperados fueron trasladados al Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF) para compararlos con muestras de familiares.
La directora del IDIF, Ana Katherine Ramírez, explicó que cada evidencia debe ser etiquetada y contar con acta de colección y cadena de custodia. Entre lo recuperado hay restos óseos, piel, partes de uniformes y botas militares.
El noveno cuerpo fue hallado aproximadamente a las 15:20, entre los escombros del Regimiento Bolívar. El parte de la División Mecanizada I señaló que aún no había sido reconocido y que sería trasladado a la morgue para los procedimientos legales. Las tareas de búsqueda y recuperación continúan bajo estrictas medidas de seguridad.
El comandante general del Ejército, Héctor Alejandro Alarcón, explicó que el Regimiento de Artillería Bolívar tiene unos 240 efectivos, pero que el viernes había menos militares dentro de sus instalaciones. Instructores y soldados participaban en una “marcha” en bicicleta hacia el cerro de Letanías, mientras otros cumplían tareas, estudiaban o tenían permiso.
“Gracias a Dios, esta actividad recreacional ha permitido que la cantidad de víctimas se reduzca significativamente”, afirmó Alarcón, al sostener que esa circunstancia fue determinante para evitar una tragedia de mayores proporciones.
Cinco acciones
El ministro Ernesto Justiniano detalló cinco líneas de acción: continuar la búsqueda; reconstruir inventarios y la trazabilidad de materiales ingresados, almacenados, destruidos, trasladados o dados de baja; mantener el seguimiento médico y la atención de viviendas afectadas; garantizar seguros y beneficios a las familias; y revisar los protocolos de recepción, custodia, desactivación y destrucción de material sensible.
Justiniano informó que fue recuperado un Sumario Informativo Militar de 2024 por diferencias de inventario y procedimientos de destrucción de material pirotécnico. El expediente será entregado al Ministerio Público.
El municipio de El Alto informó que atendió a heridos trasladados al Hospital Corea y otros centros.
El presidente Paz sostuvo que la tragedia debe convertirse en una revisión profunda de los protocolos militares. Dijo que se actualizarán los procedimientos de manejo y almacenamiento de explosivos. “Esto no hay que olvidar. Viacha se va a levantar. Bolivia se va a levantar”, afirmó, mientras el duelo nacional marca una jornada en la que la búsqueda aún no termina.
El Deber