La crisis económica en Bolivia alcanzó un punto en el que las soluciones fáciles o rápidas no existen. Tras heredar un país en quiebra y con sus instituciones desmanteladas, la actual administración se limitó a repetir un discurso de justificación sin presentar proyectos de ley ni reformas estructurales concretas.

En este contexto, el analista político Franklin Pareja advierte que el país debe prepararse para un proceso de ajuste macroeconómico necesario que vendrá acompañado de medidas sumamente impopulares.
Para aplicar este ajuste —que incluye recortar el gasto público y dejar de financiar empresas estatales deficitarias que desangran los recursos comunes—, Pareja señala que el gobierno requiere una autoridad moral de la que hoy carece debido a la parálisis y la sospecha de corrupción.
“Si le dices a tu pueblo ‘tú te amarras los cinturones y yo sigo en jauja’, ¿con qué autoridad puedes hacer eso?”, cuestiona el analista en entrevista con Correo del Sur Radio; además precisó que la transparencia y la integridad son requisitos para exigir sacrificios a la población.
Ante el temor de los líderes políticos de perder popularidad electoral, Pareja sostiene que la salvación del país requiere de un liderazgo dispuesto a la ‘inmolación política’. En su análisis, el propio expresidente Luis Arce, debido a su perfil de economista y su participación en el diseño de las políticas estatales desde el año 2006, conocía perfectamente el desenlace de este modelo
Señalo que si Arce hubiera tenido la audacia de asumir el costo social y político de aplicar medidas correctivas severas al inicio de su gestión, el país se lo habría agradecido a mediano plazo al ver la recuperación en el tercer o cuarto año.
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El analista puso como ejemplo de la inconsistencia y falta de capacidad técnica del Ejecutivo al sector de hidrocarburos; mencionó que la escasez de combustibles en el país no se soluciona con intervenciones tardías y anunciadas públicamente a YPFB o a la ANH, las cuales debieron ser sorpresivas para ser efectivas, apuntó.
El verdadero problema de fondo es la insolvencia del país y la falta de dólares, lo que impide comprar carburantes en los mercados internacionales donde ya no se otorga crédito a Bolivia
Para superar la crisis cambiaria y de reservas, el analista señala que Bolivia debe incrementar sus reservas internacionales fomentando las exportaciones, ofreciendo seguridad jurídica e incentivos para atraer la inversión extranjera directa, y obligando a tributar al sector de la minería ilegal del oro que actualmente desangra los recursos de los bolivianos.
Sin embargo, los casos de corrupción y la falta de decisiones consistentes mantienen al país atrapado en una “parálisis” que solo agrava el empobrecimiento diario de las familias.
Correo Del Sur