Mientras la economía boliviana se contrajo 1,58% en 2025, el sector del hospedaje y servicios de comida creció 3,58% y se ubicó entre las actividades con mejor desempeño del país. La industria genera más de 526.000 empleos, equivalentes a más del 10% de la población ocupada urbana, y es uno de los principales motores del turismo, la inversión y la organización de eventos. En ese contexto, el Gobierno anunció que trabaja en una tarifa específica de electricidad para la hotelería, con el objetivo de aliviar uno de sus costos operativos más altos, además de estratégicos.

El anuncio fue realizado por el viceministro de Fomento al Turismo Sostenible, Andrés Aramayo, en un encuentro con EL DEBER, en el acto por el 52 aniversario de la Cámara Departamental de Hotelería de Santa Cruz (Cadehcruz). La propuesta es elaborada junto con el Ministerio de Hidrocarburos y la entidad reguladora de este sector.
Aramayo explicó que se evalúa una medida transitoria para mitigar el impacto económico dejado por los 53 días de conflictos con bloqueos y, posteriormente, incorporar a la hotelería en el próximo estudio técnico nacional de tarifas eléctricas, previsto para el siguiente año. Aclaró que no se plantea una tarifa diferenciada ni un descuento, sino una tarifa específica que responda a las características de la actividad y a sus distintos segmentos, desde hoteles cinco estrellas hasta hostales y ecolodges.
“La hotelería tiene una estructura de costos distinta. Independientemente de que un hotel tenga uno o 100 huéspedes, mantiene un consumo energético elevado por sus costos fijos. Buscamos una tarifa que responda a esa realidad y contribuya a hacer más competitiva a la industria”, precisó la autoridad.
El esquema vigente combina el cobro por potencia y por consumo bajo una categoría comercial, lo que representa una carga significativa para los establecimientos. Cualquier modificación dependerá de un estudio técnico sobre el impacto en el sistema eléctrico y las particularidades de consumo de cada tipo de hospedaje.
La revisión tarifaria se realiza aproximadamente cada cuatro años y demanda cerca de once meses de evaluación. El objetivo es que el peso económico y la capacidad de generación de empleo de la hotelería sean considerados en el nuevo esquema.
Como parte del paquete de apoyo al turismo, Aramayo informó que también se trabaja con el Banco de Desarrollo Productivo (BDP) en líneas de crédito exclusivas para que los hoteles inviertan en energías renovables.
Los préstamos financiarían sistemas solares, paneles fotovoltaicos, baterías y otros equipos destinados a reducir parcialmente la dependencia del suministro convencional y bajar los costos operativos. Aunque estas inversiones requieren montos importantes, el Gobierno considera que contribuirán a mejorar la sostenibilidad de los establecimientos en medio de las dificultades energéticas que enfrenta el país.
La apuesta busca respaldar a una actividad que, pese al complejo escenario económico, continúa siendo uno de los pilares del desarrollo. Además del alojamiento, la hotelería dinamiza el comercio y la gastronomía, fortalece la realización de ferias, congresos y convenciones, y contribuye a atraer inversiones.
En Santa Cruz, principal sede de eventos empresariales del país, su impacto trasciende al turismo y se convierte en un componente estratégico para la competitividad y el crecimiento regional. La región tiene el reto de convertirse en uno de los mejores destinos turísticos del país.
El Deber