El vaivén del dólar pone en aprietos a empresas para calcular costos y precios


El dólar atraviesa esta semana una fuerte corrección en Bolivia, después de haber alcanzado uno de sus niveles más elevados desde la implementación del régimen de tipo de cambio flexible. Sin embargo, la caída de la cotización no elimina la incertidumbre entre los empresarios, especialmente entre quienes dependen de la importación de productos, insumos y maquinaria.

El Banco Central de Bolivia (BCB) fijó para este jueves una cotización oficial de Bs 9,83 por dólar, frente a los Bs 10,15 de la jornada anterior. Con ello, la divisa acumula una caída de Bs 2,81 desde el 9 de septiembre, cuando llegó a Bs 12,64. Se trata de seis jornadas consecutivas de descenso.

La magnitud del movimiento es relevante: desde el máximo de Bs 12,64 hasta los Bs 9,83 actuales, el tipo de cambio oficial ha retrocedido alrededor de 22%. No obstante, esta comparación debe interpretarse con cautela: el tipo de cambio oficial vigente desde el nuevo esquema cambiario es una referencia calculada por el BCB a partir de las operaciones del sistema financiero y no equivale necesariamente al precio al que todos los agentes económicos consiguen dólares.

En el mercado paralelo también se registra una disminución. Según el agregado de operaciones P2P del portal paralelo.bo, el miércoles 16 de septiembre la mediana se situó en Bs 10,62, frente a Bs 12,32 una semana antes, una reducción de 13,8%.

Datos de otras plataformas consultadas este jueves ubican el dólar paralelo alrededor de Bs 10,75, con operaciones de compra cercanas a Bs 10,80, aunque las cotizaciones varían durante la jornada y entre plataformas.

Así, pese a la fuerte corrección, todavía existe una diferencia entre el tipo de cambio oficial de Bs 9,83 y el mercado paralelo, donde el dólar se mantiene por encima de los Bs 10.

Empresarios: el problema no es solo cuánto vale el dólar

Para los importadores, la velocidad con la que cambia la cotización puede ser tan importante como su nivel.

El presidente de la Cámara Nacional de Comercio, Eduardo Olivo, explicó que varias empresas del sector realizaron compras hace unos tres meses tomando como referencia un dólar cercano a Bs 9,50. Sin embargo, pedidos realizados hace unos 10 días tuvieron que calcularse con una cotización próxima a Bs 12.

“Los importadores que han comprado el dólar a 12 definitivamente van a llegar con un producto más caro al mercado”, señaló.

Olivo sostuvo que la dificultad está en que las empresas no pueden proyectar sus costos con suficiente anticipación. Si una compañía compra inventario para tres meses y el precio de reposición cambia sustancialmente antes de realizar la siguiente compra, el costo de los productos puede variar incluso en períodos muy cortos.

Por ello, planteó que el objetivo no debería ser únicamente alcanzar un determinado nivel del dólar, sino reducir los sobresaltos de la cotización.

“Hay que estabilizarlo”, afirmó, al señalar que una cotización de Bs 9, Bs 10 u Bs 11 tiene efectos diferentes sobre los precios, pero que para las empresas resulta fundamental conocer con cierta previsibilidad el costo al que podrán reponer sus productos.

El planteamiento también tiene una contraparte para los exportadores. Olivo señaló que estos reciben sus ingresos en dólares y que existe un incentivo para que esas divisas ingresen al sistema financiero formal. Para ello, considera necesario que la cotización ofrecida por la banca sea competitiva frente al mercado informal.

Industria: una caída rápida tampoco elimina la incertidumbre

El presidente de la Cámara de Industrias de La Paz, José Iriarte, coincidió en que la reducción del dólar tiene un efecto positivo sobre los costos de importación, pero advirtió que una caída demasiado rápida también genera incertidumbre.

“Las variaciones muy grandes no son buenas porque no dan seguridad”, afirmó.

Para la industria, el problema se traslada directamente a la estructura de costos. Las empresas que importan materias primas, equipos o componentes deben determinar cuánto les costará reponer esos bienes cuando llegue el momento de realizar una nueva compra.

Si el dólar sube, aumenta el costo de reposición y eventualmente el precio final. Pero si baja rápidamente después de una compra realizada a una cotización elevada, también puede generar dificultades para las empresas que adquirieron inventarios más caros.

Iriarte consideró que el nuevo esquema de tipo de cambio flexible permite que el precio responda a las condiciones del mercado, pero sostuvo que las variaciones deberían producirse de manera más gradual.

El industrial también atribuyó parte de la reciente reducción a una menor presión especulativa y a una mayor disponibilidad de divisas. Señaló, además, que una mayor transparencia sobre las operaciones cambiarias y la participación de otros mecanismos del mercado podrían contribuir a reducir la incertidumbre.

Una recuperación que todavía necesita dólares

La caída de la cotización ocurre en un contexto en el que el Gobierno y el BCB adoptaron medidas para aumentar la disponibilidad de divisas en el sistema financiero. El propio BCB informó que sus políticas están orientadas hacia un mercado cambiario plenamente flexible.

En ese escenario, los empresarios consultados coinciden en un punto: el descenso del dólar alivia parcialmente la presión sobre los costos, pero no significa que el problema cambiario esté resuelto.

El Deber