Expertos ven un mensaje presidencial con visión, pero advierten que el desafío es ejecutar los anuncios


El mensaje presidencial por los 201 años de Independencia de Bolivia dejó una impresión compartida entre politólogos y economistas: el Gobierno logró presentar una visión más estructurada de su gestión y de los cambios que pretende impulsar, pero deberá demostrar que esos anuncios pueden traducirse en acciones concretas.

«Bolivia necesita recuperar la confianza en las iniciativas de un Estado y ver un poco más de estructura en la propuesta que se le ha visto ahora en cinco ejes, que ojalá puedan ser estructurados, ordenados de una manera mucho más sistemática, menos improvisada«, afirmó la politóloga Ericka Brockmann.

El presidente Paz centro su mensaje en cinco grandes ejes políticos: la recuperación y estabilización económica; la reforma del Estado y lucha contra la corrupción; el combate al crimen organizado; la gobernabilidad y fortalecimiento institucional y la apertura internacional.

Sin embargo, los especialistas coinciden en que el discurso dejó una tarea pendiente que es convertir los anuncios en resultados verificables.

Brockmann resaltó que entre los anuncios la creación del el Alto Comisionado para la Integridad Institucional y la Justicia representa uno de los anuncios más relevantes, pero advirtió que deberá materializarse rápidamente. Recordó que el Gobierno realiza anuncios que posteriormente no llegan a concretarse, por lo que consideró que la ciudadanía debe exigir el cumplimiento de esos compromisos.

En esa misma línea, el politólogo Renzo Abruzzese calificó el mensaje como «una síntesis bien elaborada de lo que el Gobierno ha hecho y un compendio de buenas intenciones«, aunque señaló que muchas de las propuestas corresponden al mediano y largo plazo y no explican con claridad cómo se enfrentarán los problemas inmediatos que preocupan a la población.

A su juicio, el Gobierno presentó un amplio catálogo de iniciativas, pero aún falta convertir esas acciones en un proyecto de país claramente definido.

El también politólogo Delmar Apaza coincidió en que uno de los principales desafíos será la ejecución. Recordó que el Presidente ya había anunciado anteriormente reformas al Estado y un nuevo modelo autonómico, pero consideró que varios de esos planteamientos no llegaron a desarrollarse por falta de planificación, cronogramas y equipos consolidados.

En ese contexto, sostuvo que el mensaje presidencial representa una oportunidad para corregir ese aspecto, siempre que las medidas anunciadas sean acompañadas por una implementación efectiva.

“Hay que trabajar seriamente por el país, hay que pasar del discurso a la materialidad y eso va a requerir mucha voluntad, mucha entrega y sobre todo tener cronogramas claros de aquí al futuro”, enfatizó.

Por su parte el economista Juan Fernando Subirana consideró que, además del anuncio de la Ley de Inversiones prevista para el 11 de agosto, el Presidente debió precisar el calendario del resto de las reformas.

«Me hubiera gustado que pueda profundizar un poco más, es en las fechas más allá de la del 11 de agosto que va a presentar la ley de inversiones, me gustaría que hubiera dado también quizás un cronograma de presentación del resto de las leyes que mencionó», sostuvo.

Asimismo, Abruzzese sostuvo que el discurso presentó «un compendio de buenas intenciones», pero observó que la implementación de esas iniciativas avanza con demasiada lentitud frente a la magnitud de la crisis.

«Lo que un poco siente la ciudadanía es que la implementación y el curso de estas buenas ideas está ralentizado. No vemos la rapidez ni la dinámica que supone las exigencias de este momento histórico», afirmó.

Otro aspecto valorado por los especialistas fue el esfuerzo del Presidente por transmitir una señal de gobernabilidad en un contexto de alta fragmentación política. Consideraron que el mensaje buscó mostrar un Gobierno con capacidad de impulsar reformas mediante acuerdos y consensos, aunque advirtieron que esa gobernabilidad deberá reflejarse en la aprobación de las leyes anunciadas y en la capacidad de articular mayorías para concretar los cambios planteados.

Otro de los puntos de coincidencia fue que el mensaje dejó sin respuestas varios de los asuntos que hoy concentran la preocupación ciudadana. Si bien los analistas reconocieron que el Presidente intentó mostrar los avances de sus primeros meses de gestión y delinear el rumbo de su administración, consideraron que los problemas más inmediatos ocuparon un lugar secundario dentro de la alocución.

Los expertos consideran que faltaron mas luces respecto a las acciones para enfrentar el incremento de la delincuencia, las disputas vinculadas al narcotráfico, la agenda educativa y de la política exterior.

El Deber