Oshin Santos Santos, de 30 años, era oriunda de los Yungas de La Paz y madre de dos hijos. Murió tras lanzarse de una furgoneta en movimiento para escapar de un presunto ataque sexual. La Cancillería informó que realiza gestiones para trasladar sus restos a Bolivia, donde su familia espera darle sepultura.

La Cancillería informó que se realizan gestiones administrativas para facilitar su retorno, aunque hasta el último reporte del 30 de octubre todavía no se había confirmado una fecha para el traslado.
Oshin, de 30 años, falleció el sábado 24 de octubre en la comuna de Melipilla, región Metropolitana de Chile, después de permanecer dos días hospitalizada por las graves lesiones que sufrió al saltar del vehículo en movimiento.
El hecho ocurrió la mañana del jueves 22 de octubre. Según los antecedentes preliminares de la investigación, un hombre que conducía una furgoneta blanca se acercó a la mujer y le ofreció trabajo. Ella habría subido creyendo que se trataba de una oportunidad laboral, pero una vez dentro, el conductor habría intentado abusar sexualmente de ella. Ante esta situación, decidió lanzarse del motorizado para escapar, sufriendo graves lesiones, principalmente en la cabeza.
El conductor fue detenido y presentado ante la justicia chilena. Inicialmente fue imputado por delitos relacionados con la presunta agresión sexual y por no prestar auxilio a la víctima. Tras el fallecimiento, la Fiscalía anunció nuevas diligencias para establecer su responsabilidad y determinar la calificación jurídica del caso.
Oshin era natural de Cuchumpaya, una comunidad rural de Sud Yungas, del departamento de La Paz. Era madre de dos hijos, de 13 y 10 años, y había llegado por cuarto año consecutivo a Melipilla, en Chile, para trabajar como temporera agrícola y conseguir mejores ingresos para su familia.
Tras su muerte, sus dos hijos quedaron bajo el cuidado de su abuela materna y una hermana de la víctima, en la ciudad de Oruro.
El Ministerio de Relaciones Exteriores, a través del Consulado General de Bolivia en Chile, informó que mantiene coordinación con las autoridades chilenas y la familia para facilitar la repatriación de los restos mortales. Mientras tanto, sus allegados aguardan poder llevarla de regreso a Bolivia para despedirla y darle sepultura en su tierra natal.
El Deber