Las autoridades francesas levantaron parcialmente las restricciones sanitarias impuestas a los pasajeros de un crucero que llegó al puerto de Burdeos, luego de que análisis médicos confirmaran un episodio de infección gastrointestinal de origen viral a bordo. Hasta ahora, las autoridades no han establecido ninguna relación entre este brote y la muerte de un pasajero de 92 años durante la travesía.

La prefectura de Gironda y la Agencia Regional de Salud (ARS) informaron en un comunicado que las pruebas complementarias realizadas por el Hospital Universitario de Burdeos confirmaron que los casos detectados corresponden a una infección digestiva aguda viral y que no se han registrado pacientes en estado grave.
Las autoridades también descartaron cualquier vínculo con los casos de hantavirus detectados previamente en otro barco, el MV Hondius.
La prohibición de desembarco, vigente desde la llegada del crucero a Burdeos en la madrugada del miércoles, será levantada para los pasajeros y tripulantes que no presenten síntomas. Las personas afectadas, en cambio, deberán permanecer aisladas.
Entre los 1.233 pasajeros —principalmente británicos e irlandeses—, unas 80 personas presentaron desde el lunes síntomas compatibles con una infección digestiva aguda, según datos oficiales.
Los afectados fueron atendidos por el médico del barco y aislados en sus camarotes desde la aparición de los síntomas. Mientras tanto, el resto de los pasajeros podía desplazarse dentro del crucero, aunque sin autorización para desembarcar.
La situación fue reportada el martes por la noche, cuando el barco y sus 514 tripulantes arribaban al puerto de Burdeos, donde permanece atracado en el centro de la ciudad.
El brote comenzó durante una escala en Brest
El crucero Ambition, operado por la compañía británica Ambassador Cruise Line, había partido el 6 de mayo desde las islas Shetland, en el norte de Escocia. Antes de llegar a Burdeos realizó escalas en Belfast, Liverpool y Brest.
Según explicó el doctor Karim Tararbit, asesor médico de la ARS, los primeros síntomas digestivos aparecieron el lunes mientras la embarcación permanecía en Brest.
Durante esa misma escala, un pasajero británico de 92 años murió a bordo tras sufrir un paro cardíaco. Sin embargo, las autoridades insistieron en que «hasta este momento no existe ningún vínculo entre ese fallecimiento y la situación sanitaria del barco».
El Gran Puerto Marítimo de Burdeos indicó que el cuerpo permanece conservado a bordo «de acuerdo con las disposiciones previstas en las convenciones internacionales».
La empresa propietaria del crucero, registrado en Bahamas, señaló además en Facebook que había sido alertada de «un aumento de casos después del embarque en Liverpool», realizado el 9 de mayo.
Agencias