Golpes, saqueos, lágrimas y dolor son el saldo de la ‘marcha por la vida’


Robos, saqueos, amenazas, agresiones y hasta una tentativa de homicidio contra policías que resguardaban el orden fue el saldo de la  “marcha por la vida” que fue alentada por sectores sociales que piden derrocar al Gobierno. El lunes 18 de mayo fue el día más violento que sufrió La Paz. La Policía contuvo las protestas; no hubo víctimas fatales, pero sí pérdidas por los saqueos en puestos de venta de personas humildes y daños de propiedades.

Producto de todos los actos vandálicos, 130 personas fueron arrestadas, en su mayoría varones miembros de comunidades del altiplano de La Paz. De ese total, 29 quedaron aprehendidos y se abrió un número igual de procesos penales,  informó a EL DEBER el fiscal de La Paz, Carlos Torrez.

Detalló que los casos, con hasta cinco tipos de delitos, fueron abiertos en relación a rotura de vidrios de vehículos particulares, robo a comercios, destrozos a bienes del Estado, la quema de vehículos de la Policía, rotura de vidrios en el Tribunal Departamental de Justicia (TDJ) y la estación azul de Mi Teleférico, además de  agresiones a ciudadanos y decenas de periodistas.

Los hechos

Aproximadamente a las 11:30 del lunes 18 de mayo, un mallku (dirigente indígena), armado de su látigo o “bastón de mando”, golpeó una y otra vez, cada vez con más fuerza, al pasajero de un minibús que sin pretenderlo se cruzó en el trayecto de la marcha de los Ponchos Rojos en la avenida Kollasuyo que conecta la capital paceña con El Alto. Solo cuadras más allá, al menos cinco minibuses de transporte interdepartamental quedaron con los vidrios rotos, así lo evidenció uno de los primeros videos difundidos por las víctimas en redes sociales.

Minutos después, otro vecino grabó desde un departamento, como los Ponchos Rojos pateaban una tienda de venta de carne de pollo, cerca de la plaza Garita de Lima. Al abrirla, hombres y mujeres de pollera sustrajeron el producto, mostrándolo en lo alto.

Así avanzó la marcha y los grupos que cometían desmanes, mientras gritaban consigna contra el presidente Rodrigo Paz.

“Prensa vendida”, “sicarios” y otros insultos de grueso calibre se dieron contra periodistas que trataban de captar las imágenes. Resultado del acoso y la gasificación, varios comunicadores resultaron heridos y joven terminó desmayada y un camarógrafo fue operado por la explosión de una dinamita.

Al escuchar los dinamitazos y petardos lanzados por los movilizados, Adriana Poma Linares, “recogió” su puesto de venta de puertas del Tribunal Departamental de Justicia (TDJ) de La Paz. Además vio que se aproximaban los policías.

Con la experiencia que sus 67 años, 40 de ellos como vendedora de material de escritorio y textos para abogados, Adriana puso en cajas los libros de derecho, apiló los paquetes de papel y archivadores, replegó su mesa de fierro y metió toda su mercadería al TDJ, valuada en Bs 20.000. Jamás pensó que los marchistas se darían modos de abrir las rejas e ingresar a saquear las instalaciones. Quemaron sillas, computadoras y letreros instalados en ese lugar.

“Era todo lo que tenía, con eso me ganaba para comer, todo se lo han robado”, relató Adriana la tarde del lunes, luego del saqueo. Pero, la solidaridad no se dejó esperar. “Tenemos que dar (los abogados), a unos 100 pesos por lo menos, doña Adri siempre nos atendía con cariño”, dijo Roger Castellón, que se identificó como uno de los varios abogados clientes de la mujer de pollera.

A esa muestra de apoyo, se sumó la diputada tarijeña, jefa de bancada de Alianza Unidad, Karina Liebers, quien entregó a Adriana material variado de escritorio, para reponer parte de la mercadería robada. “Sabemos que ella sale a su negocio todos los días, en el frío, sol, la lluvia, es una mujer guerrera. Invitamos a todos los hermanos solidarios a ayudarla”, declaró la legisladora.

Adriana, junto a una de sus hijas, recibió el material y con lágrimas en los ojos, agradeció el gesto de la diputada y los abogados.

La Fiscalía reportó también el inicio de otras investigaciones por los robos suscitados en galerías y tiendas por donde pasó la marcha. Asimismo, entre los 29 casos está el de dos policías, quienes trataron de buscar resguardo en una de las paradas de la línea celeste, en el Prado paceño, pero fueron linchados por una turba que ingresó hasta el lugar, como lo confirman las grabaciones de las cámaras de seguridad y videos de vendedores.

Según el comandante general de la Policía, Mirko Sokol, ambas víctimas están hospitalizadas, uno corre el riesgo de perder la vista y el otro tiene una fractura en la quijada, además de múltiples contusiones.

Las demandas de los marchistas pasaron a segundo plano, los manifestantes, alterados por los gases lacrimógenos arremetieron con piedras, no solo contra los policías, sino también contra ciudadanos y otros vendedores. “Casi me ahorcan, mire, estas piedras me han lanzado, yo solo quería vender mis frescos y la mandarina”, relató a EL DEBER la señora Benita. La mujer de pollera explicó que esos actos violentos provocaron que, ayer, el tradicional Mercado Lanza, en la zona central de La Paz, cerrara sus puertas y centeneres de comerciantes suspendieran las ventas.

El Deber