Gremiales de La Paz lanzan la alerta, “se están acabando las cosas”


Más que la falta de productos en los mercados, lo que preocupa a los comerciantes es que se agota el combustible en La Paz y no habrá en qué trasladar lo que llega de madrugada a los mercados populares de la ciudad. En este momento, bajar desde la ciudad de El Alto a La Paz con carga puede llegar a costar Bs 200, lo que antes costaba Bs 30.

“Se están acabando las cosas y no hay para conseguir, nosotros traemos carne que llega a los frigoríficos de El Alto por avión, desde ahí traer hasta aquí (la Garita de Lima) nos cobran 200 bolivianos, y la carne nos dan en 90 bolivianos el kilo gancho, ¿a cómo ya vamos a vender nosotros? y nada sería eso, no hay auto y cada vez es más difícil conseguir”, explicó Gladys Zabala, una de las dirigentes de sector carnicero de este mercado popular.

La Garita de Lima, ubicado en el sector oeste de la ciudad es la que dicta los precios que tendrán los alimentos cada jornada. Hasta esta zona llegan los tres tipos de carne – pollo, res y chancho- los precios son razonables a las 04:00 porque los ‘madrugadores’ pueden encontrar pollo a Bs 50 o 60; ese mismo pollo a las 06:00 ya cuesta Bs 85; y a las 08:00 será Bs 100.

Lo mismo pasa con las verduras, huevos, conservas o queso. Las comerciantes llegan hasta este mercado de madrugada y compran de aquellos que lograron atravesar los bloqueos. Los productos llegan de Sorata, Los Yungas o el altiplano. Entre 04:00 y 08:00 los alimentos cambiaron dos veces de mano y de dueño, también se incrementaron los precios.

A mediodía las personas pueden encontrar huevo, que se vende a Bs 45 el maple en la madrugada, pero ese maple costará Bs 65 a mediodía y hay gente que sigue comprando, porque no tiene tiempo de madrugar.

Las personas que tienen experiencia fácilmente recuerdan los meses de septiembre y octubre de 2003 y saben que madrugando se encuentra alimentos. Aquel año, el mercado era desde la avenida Buenos Aires hasta la Garita de Lima y se podía encontrar alimentos, desde lo más básico, en el día era desierto porque todo desaparecía a las 06:00, en cambio ahora el mercado permanece, pero los precios varían, hacia arriba.

EL DEBER recorrió este mercado para constatar la versión de los comerciantes y recrear la experiencia de 2003, cuando renunció a la presidencia Gonzalo Sánchez de Lozada.

El Deber