En la antesala del Día del Trabajo, el principal ejecutivo de los gremiales del país, Toño Siñani, marcó distancia con la Central Obrera Boliviana (COB) y lanzó duras críticas contra la dirigencia y las medidas anunciadas para este viernes, 1 de mayo, cuando se prevé un “gran mitin” en El Alto junto a sectores como el magisterio.

El dirigente, que representa a los trabajadores por cuenta propia —uno de los sectores más amplios dentro de la economía informal—, cuestionó la convocatoria de la COB y sostuvo que las protestas responden a intereses políticos y no a las necesidades reales de la mayoría de los trabajadores.
“Hay que preguntar si el transportista va a descansar este viernes, si el gremial va a descansar, o si el albañil o el cerrajero va a descansar. No, ninguno. Día que no trabajamos, día que no comemos, día que no tenemos platita”, afirmó Siñani. En esa línea, anticipó que su sector no participará de las movilizaciones del 1 de mayo y continuará con sus actividades. “Nosotros vamos a estar trabajando”, remarcó.
La tensión surge en medio del pliego petitorio de la COB, que exige un incremento salarial del 20%, y de la movilización que confluirá este viernes en El Alto, donde se prevé aprobar nuevas medidas de presión. Para los gremiales, esa agenda no los representa.
“Mire, (Mario) Argollo está convocando a un cabildo. Pregúntele si ese día no va a recibir su sueldo. Entonces, estas marchas y cabildos son políticos, porque van a estar pagados por el Estado”, afirmó el dirigente, en alusión al secretario ejecutivo de la COB, Mario Argollo.
Siñani también cuestionó al magisterio, uno de los sectores que se sumará a la protesta. “Mucha bronca tenemos a los compañeros del magisterio que están marchando, pero a la vez están cobrando sueldo. Van a tener su aguinaldo, sus descansos, todo”, señaló.
En contraste, describió la realidad del trabajo independiente: “El gremial tiene que salir a vender desde las 5 o 6 de la mañana hasta la noche. ¿Quién nos paga? Nadie. Trabajamos para ganarnos el sustento diario”.
En ese contexto, el dirigente anunció que su sector desconoce a la COB como representante del conjunto de los trabajadores. “¿Qué nos representa al pueblo obrero? Solo busca sus intereses personales, como antes, pedir ministerios o pegas. Una verdadera Central Obrera debería velar por todos, para que todos accedan a salud y jubilación”, sostuvo.
«¿Cuándo el MAS se farreaba los fondos de los indígenas y de los trabajadores, salieron a protestar? ¿Han protestado cuando estalló el desfalco del Fondo Indígena? Nunca han hecho nada y ahora salen para mantener sus privilegios. Una verdadera Central Obrera tendría que velar por todos los trabajadores, para que todos, todos –no solo ellos– accedan a seguro de salud y tengan jubilación; para que todos podamos envejecer con dignidad. Es incoherente con la realidad, el mitin de la COB», remarcó Siñani.
El rechazo de los gremiales no es nuevo. Ya el 5 de abril, Siñani había señalado que la COB representa principalmente a trabajadores asalariados formales, a quienes calificó como una minoría frente al sector informal. Según sus estimaciones, en Bolivia cerca del 85% de la población económicamente activa es cuentapropista, incluyendo gremiales, transportistas y productores.
En esa oportunidad, también cuestionó el pedido de incremento salarial del 20%, al considerar que no beneficia a los trabajadores independientes. “¿Al gremial le van a aumentar el sueldo? No”, afirmó.
El pliego de la COB fue entregado al Gobierno a fines de marzo, con un plazo de 10 días para una respuesta. En paralelo, el Ejecutivo ya dispuso en enero mediante el Decreto Supremo 5503 un incremento del salario mínimo nacional del 20%, que pasó de Bs 2.750 a Bs 3.300. El Gobierno planteó un diálogo tripartito, pero la COB rechazo compartir esa negociación con los empresarios.
A la postura de los gremiales se suman sectores empresariales como la Cámara Nacional de Industrias (CNI) y la Cámara Nacional de Comercio (CNC), que también han expresado su rechazo a un nuevo ajuste salarial, en un escenario marcado por tensiones laborales y políticas en la antesala del 1 de Mayo. También los sectores productivos cuestionaron a las protestas de la COB.
El Deber