El prolongado conflicto político y social que afecta principalmente al occidente del país no solo responde a factores económicos o políticos. Para Human Rights Watch (HRW), la crisis también tiene relación con el debilitamiento de la justicia y, en particular, con las limitaciones que enfrenta el Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP), que actualmente funciona de manera incompleta.

Así lo afirmó César Muñoz, director para América Latina de HRW, tras una visita realizada la pasada semana a Sucre, donde sostuvo reuniones con magistrados del Órgano Judicial y del TCP, además del fiscal general del Estado y del defensor del Pueblo, con el propósito de evaluar la situación institucional del sistema judicial boliviano. “Si yo me opongo a una ley aprobada en la Asamblea porque creo que es inconstitucional, en este momento el Tribunal Constitucional no puede revisar la normativa porque solo tiene cuatro magistrados. Entonces, ¿cuál es mi opción como ciudadano? La justicia no está funcionando como un árbitro y salgo a las calles. Yo creo que en parte el conflicto también se debe a que no tenemos este poder fundamental que es la justicia”, sostuvo César Muñoz.
El representante de HRW considera urgente que la Asamblea Legislativa complete la elección de los cinco magistrados que faltan para conformar plenamente el TCP. A su juicio, la ausencia de una instancia constitucional con capacidad de responder a controversias institucionales debilita los canales democráticos para resolver disputas y aumenta la tensión.
La preocupación del organismo surge en momentos en que Bolivia atraviesa una de las crisis más complejas de los últimos años. Desde principios de mayo, La Paz permanece afectada por bloqueos y movilizaciones que provocaron problemas de abastecimiento de alimentos, combustibles, medicamentos y oxígeno medicinal.
Precisamente sobre las consecuencias humanitarias de este conflicto también se pronunció HRW. La directora de la División de las Américas del organismo, Juanita Goebertus, lamentó la muerte de un niño de 12 años que no recibió atención médica oportuna debido a los bloqueos en la ruta entre Llallagua y Potosí.
Además, expresó preocupación por la situación de los hospitales paceños, afectados por la escasez de oxígeno, medicamentos y alimentos, así como por los episodios de violencia registrados durante las protestas.
“Nos preocupa la situación. Los manifestantes tienen derecho a la protesta pacífica, pero no es aceptable que algunos recurran a la violencia. Instamos a las autoridades a respetar los estándares internacionales y apoyamos los esfuerzos de diálogo para alcanzar una solución pacífica”, señaló.
Las observaciones de HRW coinciden con las expresadas por otros organismos internacionales que han seguido de cerca la evolución de la crisis. Para la organización, la situación demuestra que cuando la justicia pierde capacidad para resolver conflictos dentro de la institucionalidad, aumenta el riesgo de violencia.
ONU pide respeto a los derechos humanos de los bloqueadores, pero no dice nada cuando estos usan dinamita
La oficina de las Naciones Unidas sobre los Derechos Humanos en América del Sur, le recordó al Gobierno de Bolivia que las fuerzas del orden, en este caso la Policía en toda actuación “debe ajustarse estrictamente al derecho internacional de los derechos humanos”.
No obstante, en su comunicado, la ONU no hizo referencia al uso excesivo de petardos y explosivos de dinamita y otras bombas caseras que lanzan los movilizados contra los policías y los trabajadores de la prensa en sus marchas de protesta. Tampoco se refirió a las constantes agresiones que sufren los periodistas, camarógrafos y fotógrafos por parte de los bloqueadores.
“Todo uso de la fuerza por los agentes del orden debe ser compatible con los principios de legalidad, necesidad, proporcionalidad, precaución y no discriminación. Se debe investigar de manera eficaz, imparcial y oportuna toda denuncia o sospecha razonable de uso ilícito de la fuerza u otras violaciones de derechos humanos”, se lee en el comunicado de las Naciones Unidas.
El Deber