Las muertes por consumo de drogas aumentan en las Américas, ¿cómo estamos en Bolivia?

Las muertes relacionadas con el consumo de drogas se han convertido en una de las principales preocupaciones de salud pública en las Américas. Aunque Bolivia no registra la crisis de opioides que afecta a Norteamérica, el incremento de la mortalidad asociado al consumo de sustancias en la región pone en evidencia la necesidad de fortalecer las estrategias de prevención, tratamiento y atención oportuna para evitar que el problema cobre mayor impacto en el país.

Un reportaje de Deutsche Welle basado en el Informe Mundial sobre las Drogas 2025 revela que Estados Unidos registró 48.422 muertes relacionadas con opioides sintéticos (principalmente fentanilo) en 2024, mientras Canadá notificó 7.057 muertes asociadas al fentanilo.

Latinoamérica aún está lejos de las altísimas tasas de mortalidad por drogas observadas en Estados Unidos y Canadá. Pero el crecimiento récord del mercado de cocaína, la expansión de las drogas sintéticas, el auge del policonsumo, la aparición de opioides sintéticos altamente potentes como los nitacenos (cientos de veces más fuertes que la heroína y la morfina, ya detectados en Brasil) y la baja cobertura de tratamiento indican que la región podría estar entrando en una fase de mayor riesgo sanitario, si no refuerza sus políticas de prevención y atención temprana.

Situación de Bolivia frente a la mortalidad por consumo de drogas

Nuestro país tiene una tasa de mortalidad de 0,7% por cada 100.000 habitantes, estadística que sale del Global Burden of Disease (GBD), conocido en español como el Estudio de la Carga Mundial de Enfermedades y que fue publicado por Deutsche Welle.

El país enfrenta además una condición particular al ser productor de hoja de coca y parte de las rutas utilizadas por organizaciones dedicadas al narcotráfico. Esta realidad no solo implica desafíos en materia de seguridad, sino también un mayor riesgo de disponibilidad de sustancias ilícitas en el mercado interno, lo que puede favorecer el consumo y sus consecuencias sanitarias si no se implementan respuestas integrales.

Para Bolivia, el desafío consiste en evitar que el aumento de las muertes registrado en las Américas se replique en el país, fortaleciendo las acciones preventivas, la detección temprana de las adicciones y el acceso a tratamientos especializados antes de que el fenómeno alcance mayores dimensiones.

Países que preocupan más

Además, este trabajo de la Organización Panamericana de la Salud identifica sobre todo a Brasil como el principal foco de preocupación en América Latina, con uno de los aumentos más rápidos de mortalidad por trastornos por consumo de drogas. El estudio también detecta aumentos relevantes en: Argentina, Chile, Ecuador, Perú, Paraguay, Uruguay y otros países de la región como Guatemala y Honduras, donde la carga sanitaria asociada a las drogas crece con mayor rapidez, impulsada sobre todo por la cocaína y otros estimulantes.

 

El perfil de las víctimas

Según el estudio de la OPS, la incidencia y prevalencia más altas de los trastornos por consumo de drogas se concentran entre adolescentes y adultos jóvenes en América Latina: los nuevos casos alcanzan su máximo entre los 15 y 19 años, y la prevalencia más alta se observa entre los 20 y 24 años, aunque la mortalidad aún alcanza su pico entre los 35 y 44 años.

Frente a este escenario, la OPS sostiene que las muertes por consumo de drogas son, en gran medida, prevenibles mediante políticas públicas basadas en evidencia científica. La organización recomienda ampliar el acceso a servicios de tratamiento, fortalecer la atención en salud mental, impulsar programas de reducción de daños y desarrollar campañas de prevención dirigidas especialmente a jóvenes y poblaciones vulnerables.

El Deber