Bolivia cumple 42 días de conflictos sociales este jueves con un registro de 85 puntos de bloqueo distribuidos en seis departamentos del país. En este contexto, el secretario ejecutivo de la Central Obrera Boliviana (COB), Mario Argollo, reapareció tras haber permanecido varios días en la clandestinidad para referirse a la crisis que mantiene cercadas a ciudades estratégicas como La Paz y El Alto.

La movilización, impulsada por sectores obreros y campesinos, sostiene como demanda central la renuncia del presidente Rodrigo Paz, en un escenario marcado por millonarias pérdidas económicas y el fallecimiento de más de diez personas.
Respecto a la continuidad de las medidas de presión, Argollo indicó recientemente que la duración de los bloqueos dependerá exclusivamente de la decisión de las bases orgánicas, con quienes mantiene reuniones constantes de evaluación.
El dirigente explicó que, aunque existen sectores que exigen mantener las protestas, también hay preocupación interna por el deterioro de las carreteras y problemas como el suministro de combustible de mala calidad.
El líder de la COB manifestó desconfianza hacia el Gobierno, señalando que esta falta de credibilidad es el principal obstáculo para instalar mesas de diálogo. Argollo denunció que el Ejecutivo se reunió únicamente con una dirigencia que no cuenta con base social, ignorando a quienes “realmente encabezan las movilizaciones” en las carreteras.
Asimismo, criticó que las convocatorias oficiales al diálogo suelen venir acompañadas de amenazas y “persecución política”, lo que refuerza la postura de los movilizados de no ceder en sus demandas.
El dirigente denunció la presencia de civiles infiltrados en las protestas, a quienes responsabilizó de la captura del dirigente campesino Vicente Salazar durante una marcha en La Paz. Argollo también se desmarcó de cualquier influencia partidaria, asegurando que no reciben financiamiento del expresidente Evo Morales y pidió a los actores políticos no “colgarse” de las movilizaciones.
Correo Del Sur