El personal de la torre de control, un practicante y su instructor, serán convocados nuevamente a la Fiscalía, para que amplíen su declaración y absuelvan las dudas sobre si brindaron datos equivocados a los pilotos del avión Hércules C130, que se estrelló en El Alto el pasado 27 de febrero y dejó 23 fallecidos.

“Se ha pedido con requerimiento fiscal los informes correspondientes (emitidos por la FAB), sin embargo, obviamente, vamos a volver a solicitar que se presenten ante la Fiscalía, para que puedan aclarar ese extremo, respecto del trabajo de la institución Naabol”, informó la fiscal a cargo del caso, Sarina Guardia.
La funcionaria fue consultada en relación a la versión que reveló la Junta de Investigación de Accidentes Aéreos (JIAA), conformada por personal militar especializado. El informe señala que, el día del accidente aéreo, el personal de la torre de control no brindó los datos reales del estado de la pista a los pilotos del avión con matrícula FAB 81, que se estrelló a las 18:14 en la parte posterior del aeropuerto de El Alto.
Recordemos que los pilotos también apuntaron al practicante y el instructor de la torre de control, afirmando que estos no reportaron que la pista estaba cubierta de hielo y agua, a raíz de la granizada que había caído con mayor intensidad desde las 17:22 hasta el momento que la aeronave intentó aterrizar, pero solo hidroplaneó hasta salirse de la pista.
En criterio del jefe de la JIAA, coronel Ricardo Alarcón, si el personal de la torre de control, que depende de la empresa estatal de Navegación Aérea y Aeropuertos Bolivianos (Naabol), hubiera dado los datos correctos a los pilotos, estos pudieron asumir otras medidas y el accidente se habría evitado.
No obstante, la Fiscalía determinó, inicialmente, aprehender y someter a audiencia de medidas cautelares, al piloto, mayor Erick Rojas y el copiloto, Jared Ramírez, ambos de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB). Ayer sábado, un juez determinó la detención preventiva del primero y dictó la detención domiciliaria para el segundo, ambos imputados por homicidio y lesiones culposas.
En ese marco, la investigación debe establecer si la pista de aterrizaje efectivamente estaba congelada el momento que el avión tocó tierra o si fueron otros factores los que llevaron a que el avión derrapara y chocara contra 26 vehículos que circulaban por la avenida Costanera y provocara la muerte de 23 personas y otras 37 heridas.
Uno de los heridos, Rubén M P. M. de 12 años no solo perdió a su madre, Guillermina y a su hermano Masael, de 10 años, sino que también sufrió la amputación de sus dos piernas y parte de los dedos de mano izquierda.
El Deber