El nuevo juicio por la muerte de Diego Armando Maradona celebró este jueves su cuarta audiencia, en la que el policía Lucas Farías, primer agente en constatar la muerte del ‘Diez’, reiteró que lo halló «muy hinchado».

La cuarta audiencia del nuevo juicio -tras la anulación del anterior en mayo del año pasado por el mal accionar de una de las juezas- se centró en los acontecimientos del 25 de noviembre de 2020, día en el que Maradona falleció, con 60 años recién cumplidos, mientras recibía cuidados domiciliarios en una casa de la localidad de Tigre, en las afueras de Buenos Aires.
El oficial Farías, primer policía en constatar el fallecimiento de Maradona, relató con todo lujo de detalles el procedimiento llevado a cabo aquel 25 de noviembre y recordó que lo primero que vio fue «el cuerpo de una persona que estaba tapada y muy hinchada».
Dentro del procedimiento habitual, mencionó la identificación de las personas presentes en la casa, así como el rol con el que cada uno se describió en aquel momento.
El testigo expresó que el neurocirujano Leopoldo Luque se presentó como «médico personal de Maradona», lo que provocó un intercambio de susurros entre él y su abogado, después de que Luque asegurara, en la segunda audiencia, que él «no estaba a cargo» de la salud del astro.
Farías también describió la casa en la que falleció el astro: «Era una habitación normal, no la habitación del tratamiento de una persona, como si fuera la habitación de mi casa».
Con Gianinna Maradona presente en la sala, la Fiscalía expuso un video de 17 minutos grabado por la Policía Científica aquel día, en el que se puede ver a Maradona sin vida, recostado boca arriba, con el abdomen desproporcionadamente inflamado.
Luego fue el turno de Cristian Méndez, entonces director de la Policía Científica, quien también repasó lo percibido ese día y afirmó que “no estaban las cosas tan limpias, ni tan ordenadas” y que recordaba «un baño portátil».
Además, explicó que había percibido en el futbolista un «estómago globoso», un término médico para describir la prominencia estomacal y un hongo de espuma alrededor de su boca, «propio de la ascitis (agua en la panza) y un pulmón en lucha”.
«Quedó demostrado que la casa era un desastre. Me da mucha bronca», dijo Gianinna en un receso de la audiencia y agregó que, desde su punto de vista, había «fines económicos» detrás del accionar de los médicos.
Este tribunal también juzga a la psiquiatra Agustina Cosachov, el psicoanalista Carlos Díaz, la doctora y coordinadora de la empresa Swiss Medical, Nancy Forlini; el médico Pedro Di Spagna; el coordinador de enfermeros, Mariano Perroni, y el enfermero Ricardo Almirón, todos acusados de homicidio simple con dolo eventual.
EFE