El analista y exvocero presidencial Jorge Richter advirtió que Bolivia atraviesa una “crisis permanente” o “policrisis” que afecta simultáneamente lo económico, lo político y lo institucional.

Según Richter, esta situación es el resultado de una acumulación de problemas irresueltos que no reciben una respuesta efectiva desde el poder político actual. En este contexto, el analista realizó una comparación entre las gestiones de Evo Morales, Luis Arce y el actual mandatario, Rodrigo Paz.
Respecto a Luis Arce, Richter lo calificó como un “presidente de circunstancia” que careció de un liderazgo importante. Señaló que Arce intentó, sin éxito, construir una identidad política propia para suplantar a Evo Morales, pero terminó su gestión administrando un modelo económico agotado y dejando pendientes reformas estructurales en la justicia y la institucionalidad. Para el analista, Arce no tuvo un plan claro para resolver las diferencias que entorpecen la coexistencia entre bolivianos.
Sobre Morales, Richter distinguió dos periodos marcados en sus 14 años de gobierno. Destacó un “primer Evo” responsable de la construcción del Estado Plurinacional, valorando positivamente las reformas de inclusión social, la recuperación de la ancestralidad y la democracia intercultural. Sin embargo, contrastó esto con un segundo periodo más crítico, al que vinculó con visiones “poco democráticas”. A diferencia de otros líderes, definió a Morales como el único “factor de poder personalizado” en el país.
La calificación más severa fue para el actual presidente, Rodrigo Paz, a quien describió como un gobernante “sin agenda, sin identificación y sin proyecto de país”. Richter afirmó que la gestión de Paz se limita a referencias verbales que no se traducen en acciones diarias para solucionar la falta de dólares o la crisis de hidrocarburos. Según su análisis, el gobierno actual muestra señales de inacción y un preocupante “quietismo” legislativo.
Richter acuñó el término “bisagra de tiempo” para definir el rol de Rodrigo Paz en la historia política boliviana. Explicó que Paz no representa el inicio de un nuevo ciclo, sino la profundización de la crisis derivada del agotamiento del ciclo anterior. Esta “bisagra” se caracteriza por la ausencia de un nuevo liderazgo que sustituya al modelo social popular, dejando al país en un estado de incertidumbre donde el mandatario corre el riesgo de convertirse, él mismo, en la representación de la crisis.
Tras su intervención en Correo Play, indicó que un presidente debe ser un estadista que gobierne para todos y no para un sector en contra de otro. Advirtió que, mientras Paz no logre construir un gobierno de unidad nacional y consensos estructurales con empresarios, productores y organizaciones sociales, el país seguirá sumida en una inestabilidad de largo aliento donde las soluciones reales no aparecerán en la gestión actual.
Correo Del Sur