Serranía de Eva Eva se consolida como una nueva área protegida en Bolivia

La Serranía de Eva Eva se consolida como una nueva área para la conservación y protección de recursos hídricos en el país, resguardando aproximadamente 9.719 hectáreas de bosque húmedo, fuentes de agua y biodiversidad.

Esta área protegida; que se encuentra en el municipio de Palos Blancos, provincia Sud Yungas del departamento de La Paz; también resguarda territorios de comunidades indígenas mosetenes como Villa Concepción, Eva Eva, Flor de Mayo, Ñejtomsi, Bajo San José y Central San José.

En esta región de transición entre los Yungas y el subandino amazónico, donde sobreviven bosques húmedos y serranías cubiertas de neblina, los conocimientos todavía se transmiten de generación en generación. Entre los ríos que alimentan al Alto Beni y montañas que conectan áreas de conservación como Pilón Lajas y el Tipnis, vive el pueblo indígena mosetén, reconocido por la Constitución, pero cuya lengua y saberes ancestrales se encuentran en situación vulnerable.

“Sin los cuatro elementos no podemos vivir”, explicó Marcelino, profesor en la comunidad Villa Concepción, refiriéndose a la tierra, el agua, el fuego y el aire como partes inseparables de la existencia.

El origen del agua según el pueblo mosetén

La relación de este pueblo con su entorno se refleja en su tradición oral, tal como lo contó Giovanna Rada, cacique de la comunidad Eva Eva.

“Hace mucho tiempo, un grupo de personas abrió camino en el bosque y encontró los huevos de un ave gigantesca. Algunos comieron uno; otros, dos; y otros decidieron no tocarlos”, dijo Rada al rescatar una de las historias que explica el origen de la naturaleza.

Esa noche, prosiguió la cacique, llegó el dueño de los huevos y castigó a quienes los habían comido quitándoles los ojos. Los heridos, por vergüenza, decidieron no volver a sus comunidades y pensaron en qué convertirse para sobrevivir. Descartaron ser árboles o animales porque estos podían morir, y eligieron convertirse en viento.

Según la leyenda, los caminos que aquellas personas abrieron en la espesura terminaron transformándose en los ríos y quebradas que hoy bajan de la serranía de Eva Eva y abastecen al Alto Beni. La enseñanza permanece viva: el ciclo del agua exige respeto y permiso.

“Según cuentan nuestros abuelos, dentro de ese cerro existe una ciudad grande donde viven sabios invisibles que crían a los animales y protegen las vertientes que bajan a la comunidad”, manifestó Rada y por eso, proteger Eva Eva es resguardar el origen de sus ríos.Serranía de Eva Eva se consolida como una nueva área protegida en Bolivia

Proceso de socialización para la creación del área protegida

Un escudo legal nacido de la crisis hídrica

La importancia de Palos Blancos no radica solo en su identidad, sino en su función clave como regulador hídrico para decenas de comunidades y sistemas agrícolas dedicados a la producción de papaya, palta y cítricos. Durante los últimos años, las sequías afectaron con fuerza a la región, especialmente en 2022 y 2023, acelerando las discusiones sobre la necesidad de blindar las nacientes hídricas.

Como respuesta, el 18 de abril de 2026 se promulgó la Ley Municipal Autonómica N.º 186/2026, que crea oficialmente el Área de Conservación y Protección de Recursos Hídricos Serranía de Eva Eva, abarcando 9.719 hectáreas y cobijando a ocho comunidades mosetenes.

Shirley Argandoña, concejal de Palos Blancos y representante del Pueblo Indígena Mosetén, aseguró que el pueblo nativo fue el impulsor principal de la reserva. De hecho, la ley establece en su artículo 13 que el pueblo mosetén participará directamente en la gestión y toma de decisiones del área, respetando sus normas y procedimientos propios.

“La creación del área protegida representa una forma de defender el territorio frente a amenazas externas y conservar lo que es nuestro para el futuro de nuestros hijos”, afirmó la concejal.

El proceso hacia la reserva comenzó con el trabajo de la Fundación Natura Bolivia a través de los Acuerdos Recíprocos por Agua (ARA), un mecanismo donde los comunarios destinan parte de sus bosques a la conservación a cambio de incentivos productivos.

Con el tiempo, las familias comprendieron que necesitaban una protección legal permanente frente al avance de la frontera agrícola. Efraín Flores, gestor municipal de la fundación, explicó que la serranía funciona como un “cordón” vital que abastece a todo el sector.

Por otro lado, Michael Kohman, hidrogeólogo y gerente del Laboratorio de Innovaciones de Fundación Natura Bolivia, realizó un monitoreo que evaluó las fuentes hídricas y tomas comunitarias de la zona, destacando que “el agua de las fuentes es de buena calidad” y que la geología local favorece el surgimiento natural de numerosos ojos de agua.

Refugio de biodiversidad

Aunque el área protegida es de reciente creación, los primeros estudios científicos ya confirman su riqueza. Aideé Vargas, coordinadora de biodiversidad de Fundación Natura Bolivia, detalló que mediante cámaras trampa y monitoreo acústico se identificaron especies clave del piedemonte de los Yungas, un ecosistema propenso a endemismos.

Entonces, entre los animales registrados destacan el jaguar, el zorro de orejas cortas, la pacarana (o jochi con cola) y el oso hormiguero, cuya presencia demuestra que Eva Eva aún conserva bosques continuos y saludables.

Para garantizar la sostenibilidad del área, la fundación ha impulsado un programa de monitoreo comunitario para incorporar a los propios habitantes en el cuidado del territorio, un rol donde Marcelino Chairiqui aportará su lectura del monte y sus saberes heredados.

El Deber