Soruco: “Quedé sorprendida por el alto respaldo y asumo el reto con responsabilidad”

Todavía asombrada por el contundente triunfo en la segunda vuelta, María René Soruco Campero asume el desafío de ser gobernadora electa del departamento de Tarija con la fortaleza y la madurez que exige el momento político que atraviesa la región. La magnitud de su victoria no solo la posiciona como una figura emergente en el escenario nacional, sino que también marca un giro en la conducción política del departamento.

Tarija se convirtió en el segundo departamento en cerrar su cómputo oficial de la segunda vuelta de las elecciones subnacionales. El domingo 19 de abril, la población eligió a una mujer como su máxima autoridad departamental: María René Soruco, representante de la agrupación Camino Democrático al Cambio (CDC), quien arrasó en las urnas con el 70,80% de los votos, equivalentes a 201.562 sufragio. Se computaron 1.766 actas y se emitieron 309.031 votos, de los cuales el 92,12% fueron válidos. Su contendiente, Adrián Oliva, alcanzó el 29,20%, con 83.132 votos.

“Estoy sorprendida por el alto porcentaje de votación y todavía siento la piel de gallina”, afirmó Soruco al recibir a EL DEBER en su domicilio, ubicado en el barrio Miraflores, donde compartió un momento íntimo tras una intensa campaña electoral. En ese ambiente familiar, reconoció que, si bien percibía un respaldo importante durante sus recorridos por los once municipios del departamento, ni en sus sueños más ambiciosos proyectaba una victoria tan amplia.

La gobernadora electa sostuvo que el resultado responde a múltiples factores, entre ellos el desgaste de las propuestas tradicionales y una ciudadanía que, según dijo, busca soluciones estructurales antes que promesas inmediatas. En ese sentido, remarcó que su propuesta programática logró conectar con una demanda creciente de desarrollo sostenible y gestión eficiente.

A este escenario se suma el peso político de Mario Cossío, líder histórico de Tarija, cuya inhabilitación modificó el curso de la contienda electoral. Soruco asumió la candidatura en reemplazo de Cossío y, según su propia evaluación, capitalizó tanto el legado político del ex prefecto como la necesidad de renovación.

“Tenemos una trayectoria; no venimos a hablar en discursos, sino con resultados”, enfatizó, al recordar que la población aún mantiene presente la gestión de Cossío. En su criterio, la combinación entre experiencia política y renovación generacional fue determinante para consolidar el respaldo ciudadano.

Quince años después de la salida de Cossío del país, la propuesta de CDC vuelve a posicionarse en el centro del debate político tarijeño. Soruco plantea ahora una “segunda etapa” del proyecto político, orientada a modernizar la gestión pública, fortalecer la institucionalidad y recuperar la confianza ciudadana.

El triunfo electoral coincidió, además, con una fecha personal significativa: su cumpleaños número 44. Por ello, decidió hacer una breve pausa en sus actividades para compartir con su hija, su madre y su entorno más cercano, antes de retomar la agenda institucional.

Uno de los aspectos que destacó Soruco fue la forma en que se desarrolló la campaña.

Según relató, la falta de recursos económicos fue compensada con una amplia movilización ciudadana que superó las 400 adhesiones de distintos sectores sociales. Esta dinámica, afirmó, permitió construir una candidatura basada en cercanía territorial y participación activa.

En cuanto a la relación con el Gobierno central, Soruco manifestó su disposición al diálogo, pese a que el oficialismo respaldó a Oliva. Señaló que asume con responsabilidad la necesidad de coordinar acciones en beneficio del departamento y aseguró que exigirá una relación institucional basada en respeto y cooperación.

“Le tomo la palabra al Presidente cuando dice que trabajará con las autoridades electas”, indicó, al subrayar que no se trata de una concesión política del Poder Ejecutivo, sino de una obligación en el marco del mandato democrático.

El Deber