Tarija, la tierra de coplas y vino, celebra el bicentenario de su adhesión a Bolivia

¿Pertenecer a Bolivia o ser parte de la Intendencia de Salta y las provincias unidas del Río de la Plata, que después se conoció como Argentina? ¿O ser una región independiente de ambas? Ese fue el dilema que hace más de 200 años los tarijeños no tardaron mucho en resolver. En un cabildo abierto en 1826, un año después de la creación de nuestro país, la población de esa región resolvió que Tarija fuera parte de Bolivia.


Han pasado dos centurias y en la actualidad la “capital de la sonrisa” conmemora con varias actividades, entre octubre y noviembre, el Bicentenario de su adhesión a Bolivia.


“Nosotros derrotamos al ejército español el 15 de abril de 1817. De 1817 a 1826 primero éramos casi un país (una republiqueta), después fuimos parte de una provincia argentina y finalmente nos anexamos a Bolivia, el 19 de noviembre de 1826. Cuando Bolivia se fundó en 1825 nosotros no éramos parte de Bolivia, nos incorporamos después de un año. Éramos argentinos (sic)”, indicó el alcalde de Tarija, Johnny Torres en entrevista con EL DEBER.


Este capítulo de la historiografía boliviana tiene distintas versiones que van desde teoremas hasta “fábulas” como dice Torres, pero todas coinciden en que fue un proceso complejo en medio de disputas territoriales, intereses comerciales, decisiones políticas, cálculos militares y hasta decepciones populares.

Los hechos


El interés de los tarijeños de ser parte de Bolivia surgió incluso antes de la firma del acta de independencia de Bolivia, cuenta el escritor Gonzalo Lema, quien relata que el libertador Simón Bolívar veía a Tarija como una región geográficamente muy distante del corazón del Alto Perú y de sus cinco provincias, y más cerca de la Intendencia de Salta que dependía de lo que en esa época se conocía como la ‘República de Buenos Aires’.


“Entonces, Bolívar dice: mejor fundemos sin Tarija, porque yo, que soy un libertador, no quiero pelear con otro libertador (José de) San Martín. Evitemos la guerra. Entonces, los tarijeños que ya querían pertenecer a Bolivia por el comercio con el Cerro Rico de Potosí, se sienten decepcionados, defraudados”, manifestó Lema a EL DEBER.


¿Y por qué Tarija quería ser parte de Bolivia? Fundamentalmente por el intenso flujo comercial que la región tenía con el Cerro Rico de Potosí. Desde el valle de Tarija salían las mulas de carga que transportaban la plata extraída del Súmaj Orcko hasta los puertos del Callao en Lima.


Pero el intercambio comercial no solo era con las minas de Potosí, sino también con el oriente, en especial con Santa Cruz hasta donde las mulas de carga llevaban productos del occidente como la sal de Uyuni, o el aguardiente que se producía en los viñedos de Tarija.


“Nosotros aprovisionábamos con carne, con trago, lo que hoy es conocido como el singani, con la sal que llevábamos a lomo de bestia, hasta Santa Cruz donde se cambiaba por ganado. Tarija vivía del comercio con Potosí y todo el occidente. En esas épocas los intereses tarijeños siempre han estado anexados al pueblo boliviano”, cuenta Torres.


Según los datos cotejados, el proceso de adhesión de Tarija a Bolivia duró tres meses. El 26 de agosto de 1826 en Tarija se llevó a cabo un cabildo en el que la población expresó su voluntad de pertenecer a la República de Bolivia que se había fundado un año antes, el 6 de Agosto de 1825.


Una vez que Bolívar le deja la presidencia al Mariscal Antonio José de Sucre, el Congreso Constituyente de Bolivia mediante ley promulgada por Sucre, reconoce la adhesión de Tarija a territorio boliviano que también designa dos diputados representantes. Esto ocurre entre el 23 de septiembre y el 3 de octubre.


Para el 19 de noviembre de 1826 se promulga la primera Constitución Política del Estado, documento que reconoce formalmente que Tarija es parte de la República de Bolivia.


Otra versión cuenta que “Tarija fue anexada ilegalmente a la recién creada Bolivia, designando de facto a Bernardo Trigo como su primer teniente gobernador”, tras que en 1825 Antonio José de Sucre, “ordenó invadir Tarija a los coroneles Francis Burdett O’Connor Bowen y a Bernardo Trigo Espejo junto con las tropas colombianas”.


En 1826, la población habría pedido a Felipe Echazú, que estaba como diputado tarijeño en el Congreso de Buenos Aires, que Tarija se convierta en provincia rioplatense, hecho que se consolidó el 30 de noviembre de 1826, pocos días después que el Congreso de Bolivia adhiriera a Tarija a su territorio.
Este hecho después desembocó en un enfrentamiento con el “Combate de Montenegro” entre la Confederación Perú Boliviana y la Confederación Argentina, entre 1837 y 1839.

En la actualidad


Después de 200 años, desde principios de octubre Tarija realiza distintas actividades para conmemorar el Bicentenario de su adhesión a Bolivia, como conversatorios, talleres de historia, presentaciones de libros, exposiciones, entre otros.


El alcalde Torres cuenta que el 19 de noviembre se desarrollarán actos oficiales con la presencia del presidente Rodrigo Paz. “Vamos a hacer un gran evento por el Bicentenario, está invitado el presidente y todas las autoridades”, adelantó la autoridad.

El Deber