El encarecimiento de los alimentos, registrado después del retiro de la subvención al diésel, está obligando a las familias a ajustar su alimentación. Un monitoreo de la Defensoría del Pueblo revela que uno de cada tres hogares consultados redujo el número de comidas al día ante la dificultad de cubrir el costo de los productos básicos.

“Hay una alerta nutricional que se debe tener presente (…) uno de cada tres hogares reduce el número de comidas al día”, advirtió el defensor del Pueblo, Pedro Callisaya, al presentar los resultados del estudio sobre el acceso a alimentos y su impacto en el derecho a la alimentación.
El informe se elaboró a partir de 63 entrevistas realizadas en las nueve capitales de departamento y en El Alto, entre el 31 de julio y el 25 de septiembre. En ese periodo, la Defensoría identificó incrementos significativos en 21 productos priorizados de la canasta básica.
Los resultados reflejan un deterioro en la capacidad de compra de los hogares. El 71% de los encuestados considera que su presupuesto es insuficiente para cubrir la alimentación; el 94% afirma haber reducido la cantidad de productos que adquiere y el 86% señala que modificó sus hábitos alimenticios. Además, un 18% indicó que sus ingresos solo alcanzan de manera parcial para cubrir alimentos esenciales.
Callisaya también alertó sobre una caída en la calidad nutricional, ya que las familias están sustituyendo alimentos por opciones más económicas, pero con menor valor nutritivo. Esta situación afecta con mayor intensidad a personas adultas mayores y con discapacidad. Incluso, el 11% de los consultados reconoció haber recortado gastos en salud para destinar esos recursos a la compra de alimentos.
Agencias