Intentan asesinar a ‘Tío Rico’ , el socio de Marset, en una prisión de Paraguay


Un presunto atentado contra Miguel Ángel Insfrán Galeano, alias ‘Tío Rico’, principal socio del narcotraficante uruguayo Sebastián Marset, encendió las alarmas en Paraguay. El hecho se produjo en medio de la negociación judicial que Marset sostiene con autoridades de Estados Unidos para declararse culpable y reducir una eventual condena por narcotráfico y lavado de dinero.

El ministro de Justicia de Paraguay, Rodrigo Nicora, confirmó que siete reclusos vinculados al grupo criminal brasileño Primer Comando da Capital (PCC) intentaron irrumpir en la celda de Insfrán, en el penal de máxima seguridad de Minga Guazú, con aparentes intenciones de atentar contra su vida.

Según el reporte oficial, el ataque iba ser ejecutado el 11 de mayo, pero no se concretó porque ‘Tío Rico’ se encontraba participando de una audiencia telemática con el Poder Judicial al momento de la incursión. Este hecho recién fue hecho público este viernes por autoridades paraguayas.

“Estas personas buscaban llegar hasta la celda del encausado para atentar contra su integridad física”, señaló Nicora al detallar que el incidente fue detectado por personal penitenciario tras movimientos irregulares dentro del pabellón de máxima seguridad.Intentan asesinar a ‘Tío Rico’ , el socio de Marset, en una prisión de Paraguay

Marset y ‘Tío Rico’ movieron 961 vuelos con droga desde Bolivia

Tras el hecho, los siete internos sindicados fueron trasladados de emergencia a la Penitenciaría Martín Mendoza, en Emboscada, mientras se activaron protocolos especiales de seguridad.

El abogado de Insfrán, Federico Torres, reveló que los guardias informaron que los reclusos habrían manifestado tener “una orden de silenciar” a su defendido.

“Presentamos un escrito ante el tribunal para que tome las medidas pertinentes y resguarde su integridad física y su vida”, afirmó el jurista, quien incluso dejó abierta la posibilidad de solicitar el traslado de ‘Tío Rico’ a otro recinto penitenciario.

El episodio ocurre en un momento clave para la estructura criminal investigada en el operativo A Ultranza Py, considerado el mayor caso de narcotráfico y lavado de dinero en Paraguay.

Marset negocia con EEUU

Mientras Insfrán enfrenta juicio en Paraguay, Sebastián Marset negocia con fiscales federales de Estados Unidos un acuerdo de culpabilidad que podría reducir significativamente la pena de hasta 20 años de cárcel que enfrenta por tráfico internacional de cocaína y lavado de activos.

La justicia estadounidense ya acumula 22 GB de evidencia digital y documental contra Marset, incluyendo comunicaciones interceptadas, registros financieros y pericias realizadas al teléfono celular hallado en una caja fuerte durante su captura en Santa Cruz.

En paralelo, la Fiscalía paraguaya formalizó esta semana la acusación contra Gianina García Troche, esposa de Marset, por el delito de lavado de dinero proveniente del narcotráfico.

‘Tío Rico’ y Marset movieron 961 vuelos con droga desde Bolivia

La acusación fiscal también expuso detalles inéditos sobre la magnitud de la organización liderada por Marset e Insfrán. Según el expediente judicial al que accedió EL DEBER, la estructura criminal movilizó aproximadamente 961 vuelos vinculados al tráfico de cocaína desde Bolivia hacia Paraguay entre 2020 y 2021.

La investigación sostiene que Bolivia cumplía un rol estratégico como principal proveedor de cocaína de alta pureza para la red criminal, mientras que las cargas eran ingresadas a Paraguay en aeronaves con matrícula boliviana y posteriormente distribuidas hacia Europa y África.

Las autoridades paraguayas consideran a Miguel Ángel Insfrán no solo un hombre de confianza de Marset, sino un socio directo en el liderazgo de la organización criminal dedicada al tráfico internacional de drogas y legitimación de ganancias ilícitas.

El intento de atentado dentro de la cárcel de Minga Guazú ahora abre nuevas sospechas sobre posibles disputas internas, ajustes de cuentas o intentos de silenciar a actores clave dentro de la estructura investigada por narcotráfico internacional.

El Deber