A los 40 años, Edmand Lara recorrió un camino lleno de controversias, desafíos y un ascendente perfil en la política boliviana. Abogado y exmiembro de la Policía Nacional de Bolivia, supo capitalizar la frustración popular, denunciando lo que considera corrupción en las fuerzas del orden. Su discurso lo catapultó al centro del debate político, ahora se presenta como una figura desafiante y decidida a cambiar el sistema.

Nacido en Cochabamba, el 16 de octubre de 1984, Lara alcanzó notoriedad en 2023 gracias a una serie de videos publicados en TikTok e Instagram, donde destapó presuntos casos de corrupción dentro de la Policía Nacional.
Su estilo de denuncia contra altos mandos de la institución verde olivo generaron una fuerte reacción. La viralidad de sus publicaciones lo posicionó como un “justiciero” que lucha contra la corrupción.
Suspensión y encarcelamiento
El impacto de sus declaraciones provocó que la Policía Boliviana lo suspendiera por un año, mientras que Lara fue brevemente encarcelado bajo la acusación de “uso indebido de influencias”.
Este proceso judicial en su contra no hizo sino alimentar su imagen de un ciudadano que se enfrenta a un sistema corrupto.
La controversia alcanzó su punto máximo cuando, en 2024, un Tribunal Disciplinario de la Policía determinó su baja definitiva de la institución, argumentando que había infringido las normas internas. A pesar de ello, Lara mantuvo su versión, rechazando cualquier irregularidad en su actuar y reafirmando su postura contra lo que considera una “mafia institucional”.
De ex policía a político
Tras su salida de la Policía, Lara no desapareció del ojo público. Por el contrario, continuó utilizando sus plataformas en redes sociales para denunciar la corrupción y hablar de la situación política de Bolivia. A lo largo de 2024, comenzó a ser un referente para aquellos electores desencantados con la clase política tradicional.
Este 2025, Lara dio un paso más al incursionar formalmente en la política como candidato a la vicepresidencia, acompañando a Rodrigo Paz con el Partido Demócrata Cristiano (PDC). En la primera vuelta electoral, el binomio logró un 32,15% de los votos.
A pesar de su corta carrera política, Lara logró captar la atención de un sector importante de la población boliviana que ve en él una alternativa a los políticos tradicionales. Su discurso y su imagen de hombre incorruptible resonaron particularmente en sectores que se sienten frustrados por la falta de confianza en las instituciones y la clase política establecida.
Ahora, Lara se enfrenta al desafío de consolidar su figura dentro del escenario político nacional, donde sus enfrentamientos pasados con la Policía y su estilo de comunicar seguirán siendo temas de debate. Sin embargo, el ex capitán de la Policía logró mantenerse vigente en la agenda pública, y en el proceso, ganar una base de apoyo con un impacto significativo.
Desde este sábado 8 de noviembre, Lara asumirá la Vicepresidencial del Estado. Según la Constitución, además de suplir al Presidente, será responsable de coordinar con otros órganos del Estado, participar en el Consejo de Ministros y colaborar en la política interna y exterior. Además, puede asumir la Presidencia en caso de ausencia del Presidente. Su rol incluye mediar entre poderes y representar a Bolivia internacionalmente, garantizando la gobernabilidad y estabilidad política.
Correo Del Sur
